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PRUEBA: Mercedes 300D (W123)

Publicado en por tiempodeclasicos

300D W123 1

VIRTUDES

  • Condiciones ruteras.
  • Calidad de acabado.
  • Velocidad máxima considerable.
  • Consumo ajustado.

DEFECTOS

  • Vibraciones relativamente elevadas a bajo régimen.
  • Volante demasiado grande.
  • Luneta térmica, cristales tintados, cerraduras automáticas y elevalunas eléctricos opcionales.

Un símbolo, un fenómeno, un fuera de serie, un mito... desmitificado. En realidad, Mercedes sigue siendo algo extraordinario, pero también es algo acorde a los tiempos modernos, homologable a las necesidades actuales y en continua evolución hacia un mercado cada vez más amplio y popular, aunque el término sea chocante. 438.000 coches fabricados en 1980 son la prueba, y precisamente el 300-D es una de las más firmes bases de ese éxito comercial. Veamos cómo lo ha conseguido.

El 300-D es un modelo encuadrado en la serie W-123 de Mercedes. Esta serie apareció hace pocos años, y se puede decir sin temor a equivocarse que con ella dio comienzo una nueva generación de automóviles Mercedes. Ciertamente, hubo un considerable cambio al aparecer esta carrocería, cambio que, sin embargo, se dio en el más puro estilo continuista propio de Mercedes. Sin embargo, se marcó una nota fundamental cual fue la de ampliar el campo al que hasta entonces habían ido destinados los Mercedes. Hoy, pocos años después, el proyecto de la futura serie W-201, del próximo compacto Mercedes, encuadrado más en la categoría dos litros que estos W-123 (que, recordemos, van de los 2.000 a los 3.000 c.c.), ha definido su estilo y competirá con marcas mucho menos exclusivistas, ampliando aún más el abanico de Mercedes, que, sin duda, se confirmará en este sentido el día en que aparezca (aún lejano y no del todo concretado) el futuro Mini Mercedes, que ese sí que rompería con todos los cánones establecidos hasta ahora por tratarse de un vehículo de carrocería bicuerpo y posiblemente hasta con sólo tres puertas.

Este comentario no tiene más justificación en estas páginas que el de confirmar esa línea adoptada por la Daimler Benz de ampliar sus mercados y de ofrecer unos modelos más asequibles, más para todos los, públicos, desmitificando en suma la estrella de tres puntas sin por ello renunciar a todo lo que representa.

300D-W123-5.jpgSOBRESALIENTE EN NIVEL SONORO

Así, el 300-D, como sus compañeros de la serie W-123, hace gala de una carrocería funcional, a la que no le sobra un centímetro por ningún lado v en la que el peso se ha aquilatado bastante, a pesar de sus considerables 1.445 kilos arrojados en la báscula. A este respecto, es conveniente decir que el acabado de estos coches sigue siendo irreprochable y que en parte está conseguido gracias a no haberse escatimado lo más mínimo a la hora de emplear los materiales necesarios y de la calidad adecuada.

Sin embargo, es mucho lo que ofrece en el aspecto habitabilidad, con cinco plazas sumamente correctas y una amplitud de habitáculo que sólo se ve enturbiada por ese sempiterno volante de tamaño desmedido, que a veces dificulta los movimientos del conductor cuando quiere coger algo del asiento de atrás, por ejemplo, si bien al ser el asiento regulable en altura, tal pega es casi más una anécdota.

Lógicamente, debería ser más pequeño y, sobre todo, teniendo en cuenta que la dirección es servoasistida (de serie en el 300-D), lo que es un detalle de agradecer, dada la política de opciones de la marca.

Del maletero tampoco puede dudarse cuando se pone a prueba su capacidad, muy aprovechable (500 decímetros cúbicos) por la ausencia de recovecos, pero con dos ondulaciones en los laterales, que impiden al posible objeto pequeño que llevemos el que ande bailando de un lado para otro. La rueda de repuesto va alojada bajo el piso.

Si antes hemos aludido al volante, no podemos olvidar que en su conjunto el puesto de conducción está muy conseguido, y lo decimos después de haber hecho recorridos de 500 kilómetros de una sentada. Pero junto con el volante tiene una característica que no es muy del agrado de todos los conductores, cual es el descansabrazos central, que impide acceder a la palanca del cambio de forma directa. También es verdad que al ser replegable entre los dos asientos tal pega ya no se aprecia, aunque conviene decir que son muchos los usuarios de estos coches que gustan de tal elemento. Es por tal razón por la que Mercedes lo ofrece como equipo opcional. Por lo demás, señalemos la presencia de reposapié izquierdo para el conductor.

Al probar un Diesel, sin embargo, estas consideraciones generales de confort (ver prueba del Mercedes 230-E en VELOCIDAD núm. 1.009) hay que acompañarlas prioritariamente con las de nivel sonoro, etc. A propósito del ruido, debemos decir que el 300-D es un automóvil francamente silencioso. En carretera no hay diferencia con un gasolina, y en ciudad, con las ventanillas cerradas, prácticamente no se oye nada. En realidad, un usuario normal no nota que se trate de un Diese!. Y respecto a lo de las ventanillas cerradas en verano, ello se hace posible gracias al sistema de aire acondicionado opcional, cuyo precio es de 227.000 pesetas o de 333.000, según sea de un tipo u otro. Respecto a la climatización interior, recordemos que en las plazas delanteras es independiente para uno y otro pasajero, con un nivel de eficacia óptimo. Algo similar ocurre con el autorradio Becker Europa, cuya fidelidad se mantiene en la tónica de esta prestigiosa firma. En cuanto al nivel de equipamiento, ciertos componentes como el bloqueo central de cerraduras, los elevalunas eléctricos, la luneta térmica -ésta de filamentos visibles o invisibles- o los cristales tintados, son opcionales, cuando en un coche como es éste, que es la berlina más desarrollada de los prestigiosos Diesel Mercedes, debería ser equipo de serie. En el plano contrario hay que señalar la presencia de los faros antiniebla de serie y detalles como el utilizar una sola llave para todas las cerraduras.

300D-W123-8.jpgVIBRACIONES A BAJO REGIMEN

El otro aspecto fundamental en el confort de un turismo Diesel es el correspondiente a las vibraciones. En conjunto, el 300-D demuestra que con cinco cilindros se llega a valores muy bajos y, en general, puede decirse que de difícil apreciación. En parado, la vibración es casi imperceptible y hay algunos gasolina que se mueven más o cuyas trepidaciones se transmiten más directamente al volante, el cambio o los asientos. En esto, el 300- D es brillante.

La única crítica puede hacérsele a bajo régimen, cuando se inicia una recuperación por ejemplo a 40 Km/h. en cuarta, ocasión que si en un gasolina se hace menos frecuente por tirar directamente del cambio, en un Diesel es de lo más habitual, dada la consabida capacidad de recuperación de estos motores. Aquí el 300-D denota un nivel de vibraciones relativamente elevado.

Y ya que hablamos del motor, podemos decir que este cinco cilindros cubica 2.998 c. c., con unas cotas de 90,9 x 92,4 mm. La relación de compresión está cifrada en un valor de 21:1. La potencia máxima es de 88 CV. DIN a 4.400 r.p.m., siendo el régimen máximo de giro de 5.300 r.p.m. El par motor es de 17,5 mkg. a 2.400 r.p.m. Son cifras que explican las brillantes prestaciones de este coche.

Es un motor de buen rendimiento y parecido en su comportamiento a un gasolina, tanto en baja como en alta, por lo progresivo de sus reacciones. Y en cuanto a la puesta en marcha, el precalentamiento se ha hecho casi innecesario durante nuestra prueba.

Respecto al cambio, es muy suave en su manejo, pudiendo hacerse también los cambios de una marcha a otra con rapidez si se quiere, aunque no sea lo más propio en un coche de este tipo. Por lo demás, el escalonamiento es correcto y muy agradable en las tres primeras marchas (por su aceleración), siendo la cuarta más bien larga. Con ello se gana en velocidad punta, aunque las recuperaciones en dicha relación a bajo régimen se penalicen algo. Pero es evidente que si se quiere una cosa no se puede tener la otra. A nuestro gusto, es reconfortante ver cómo la aguja del velocímetro de un Diesel flirtea alegremente con los 170 km/h. en recorridos de carretera REDIA y ello, lógicamente, lo permite esa larga cuarta. Digamos que en las marchas intermedias las velocidades máximas son 42,67 y 110 km/h.

De los frenos -cuatro discos-, la impresión es muy favorable en todos los aspectos, al igual que la dirección. Esta resulta algo ligera y requiere acostumbrarse a ella, pero al final es una valiosa aliada en carretera, incluso en terreno montañoso. Ni siquiera la hemos notado tan desmultiplicada como en el 230-E, si bien es verdad que se trata de un coche con el que se va mucho más de prisa y, por tanto, se nota más la posible lentitud de respuesta.

300D-W123-2.jpgNOBLEZA PROVERBIAL

El 300-D es un coche de comportamiento muy seguro, característica esta principal en la serie W-123. El 300-D siempre responde con precisión y jamás deja al conductor "a su suerte". Hemos hecho recorridos bastante variados y en ningún caso el 300-D ha demostrado la más mínima infidelidad. En curvas, tan solo el morro resulta algo perezoso; y hay que obligarle un poco más de lo normal a seguir el trazado, lo que se consigue sin esfuerzo y, además, con precisión junto con la mayor nobleza .de reacciones, que preside el deslizamiento del tren trasero cuando se sobrepasan los valores de adherencia del piso a la salida de una curva. Digamos, eso sí, que nos hubiera gustado más un equipo neumático no tan ramplón como las Conti TS-771 o las Michelín ZX, neumáticos evidentemente para coches de prestaciones inferiores. Porque lo cierto es que el 300- D anda y bien, invitando a ir de prisa. Únicamente, y esto sólo influye en el confort, la carrocería balancea mucho.

En velocidad máxima, los 155,8 km/h. obtenidos en terreno llano son más que significativos, aunque en las ocasiones más favorables (cuesta abajo en autopista) la aguja llega a los 185, que son 169 km/h. reales. Pues bien, esos 155 largos resultan aprovechables en carretera tipo REDIA, pero sobretodo en autopista, donde los mantiene sin mayor dificultad. En carretera REDIA, 140 km/h. reales es una velocidad de crucero muy adecuada.

En cuanto a los valores de aceleración, hemos registrado 38,9 segundos en los 1.000 metros con salida parada, acabando ese primer kilómetro a casi 140 km/h. La recuperación partiendo de 40 km/h. en cuarta baja algo, invirtiendo 41,1 segundos en los mil metros.

Pasamos, por último, al consumo, donde el 300-D se muestra comedido, arrojando una muy interesante relación consumo/prestaciones. En ciudad hemos gastado 11,6 litros, mientras que en carretera hemos empezado en 7,7 litros por carretera REDIA de perfil variado a una velocidad de crucero de 90-100 km/h. Pero tal vez el valor más representativo sean los 9,5 litros obtenidos en dos ocasiones, la primera en el recorrido Madrid-Valencia a una velocidad de crucero de 130 km/h., con puntas de 150 y la segunda en el recorrido Madrid-Sepúlveda a 120 km/h. de crucero, con el puerto de Somosierra entre medias. Cogiendo algo de carretera de montaña y REDIA, pero yendo a 140 km/h., el consumo fue de 11,4 litros, que subió hasta 13,7 en las mediciones de prestaciones. En conjunto, son cifras interesantes, dada la cilindrada de este coche y sus prestaciones.

Olvidando un poco el precio de 2.682.000 pesetas con impuestos que cuesta el 300-D, nos encontramos ante el coche dorado de muchos usuarios. Bien terminado, seguro, capaz de andar rápido sin sobresaltos, silencioso y consumiendo gas-oil. Puede decirse de él que es económico, en tanto en cuanto ofrece unas prestaciones de coche de gasolina, pero usando gasoil. Sin embargo, su precio de venta seguimos esperando que no tarde mucho en ponerse donde debe estar.

300D-W123-6.jpgFuente: VELOCIDAD Nº 1039, 8 de Agosto de 1981.

Texto: A. Mallo.

NOTA: Las imágenes no corresponden con las de la publicación original.

 

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