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PRUEBA: Rover 216 Cabrio

Publicado en por tiempodeclasicos

CIELO AL ESTILO INGLES 

Bien realizado, agradable de conducir y con una mecánica brillante, supone el retorno de la casa inglesa al sector de los descapotables. 

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En espera de la anunciada reedición del glorioso espider MG B, equipado ahora con el V8 del Range Rover, la firma inglesa hace su reentrada en el mundo de los descapotables con una nueva versión cabriolet de la serie 200. Aunque en principio se fabricarán dos modelos, 214 y 216, el primero con mecánica de 1.396 c. . y 90 CV de potencia, y el segundo con la mecánica Honda de 1.600 c.c., doble árbol de levas, 16 válvulas y 122 CV de potencia, sólo esta última versión es comercializada en nuestro país, con una dotación muy completa y a un precio total de 2.685.000 pesetas, en el que sólo quedan como opciones la pintura metalizada, el ABS y el aire acondicionado.

Entre la dotación de serie del 216 Cabrio cabe destacar las incrustaciones de madera en el salpicadero y la capota de mando eléctrico además de los alzacristales y espejos retrovisores eléctricos , así como un completo sistema de alarma diseñado para funcionar con o sin capota sin haber abierto previamente el cierre con la llave.

El “campo” del interior puede ser desactivado permaneciendo la alarma de puertas, capó y maletero. El maletero sólo se abre con la llave (lo que tiene sus inconvenientes en cuanto a confort), la guantera cuenta con llave y las llantas de aleación están protegidas por tuercas de seguridad. Los asientos delanteros son regulables en altura e igualmente cuentan con regulación lumbar, y el respaldo de los traseros se abate parcialmente desde el maletero para lograr un volumen superior de carga. También el volante y los cinturones de seguridad delanteros son regulables en altura, en los asientos traseros se encuentran reposacabezas. Detalles que completan un equipamiento que sólo cabe calificar como de excelente son la tapa del depósito de gasolina, con apertura desde el interior, con mando en el salpicadero, la antena de accionamiento eléctrico, la ventanilla posterior de la capota desmontable y con sistema propio de ventilación, preinstalación de radio con cuatro altavoces, y finalmente la existencia de una capota de repuesto en el maletero utilizable se se produce algún desperfecto en la original o si el vehículo se deja estacionado al aire libre durante un tiempo prolongado. La capota es un notable trabajo de tapicería, formado por tres capas que además de resistir todas las inclemencias climáticas, proporciona un buen aislamiento acústico. 

POTENCIA Y POCO PAR.

Mecánicamente el 216 Cabrio no se diferencia de su equivalente con el mismo motor y carrocería de tipo berlina. En cuanto al chasis se refiere, naturalmente se han introducido importantes modificaciones mejorando la rigidez torsional del bastidor e incorporando un arco de seguridad que sirve de anclaje a los cinturones delanteros además de ser el soporte de la luz posterior y de unos asideros para los pasajeros de estas plazas. Estas modificaciones conllevan un ligero incremento del peso que no llega a afectar al comportamiento, dado que sus 122 CV son más que suficientes para similar esa diferencia sin que ésta se aprecie a nivel subjetivo. En donde sí se nota una cierta diferencia de comportamiento es en los 8 CV de potencia que se pierden al incorporarse un catalizador de tres vías, que no sólo hace perder unos caballos preciosos, sino que afecta –aunque de forma discreta- a la rapidez de respuesta. De todas formas, estas modificaciones no llegan a cambiar el calificativo de brillantes a las prestaciones de su motor, brillantez que se acentúa cuando se circula con la capota quitada, momentos en que la sensación de velocidad se acrecienta subjetivamente. Con todo y con eso, la elevada cifra de caballos no se corresponde con un par motor que esté a la misma altura. El 1.600 c.c. Honda, que por otra parte es una verdadera joya mecánica y posee una calidad constructiva muy elevada, no es precisamente en sus respuestas a bajo régimen en el terreno en que mejor se defiende. El par motor de esta mecánica es plano y no destaca por su importancia cuando el motor comienza a subir de revoluciones desde el régimen de ralentí. 

RELACIONES LARGAS.

Aunque anteriormente comentábamos algunos aspectos que podrían ser considerados como negativos en este nuevo descapotable, si recurrimos a la valoración de las cifras que frece su cuadro de prestaciones, el comentario es francamente positivo. Obteniendo todo lo que su mecánica lleva dentro, se logran unas aceleraciones de menos de diez segundos para pasar de 0 a 100, en concreto esta cifra es de 9,6 segundos.

Por lo que respecta a la velocidad máxima, a pesar de la negativa influencia de una capota blanda, que empeora las condiciones de aerodinamismo de forma importante, el 216 Cabrio alcanza los 190 km/h reales. En estas dos cifras es de destacar principalmente la de aceleración, porque cuatro décimas menos de los diez segundos para alcanzar los 100 km/h partiendo desde cero es un resultado excelente que sin duda se obtiene gracias a uno de los secretos ocultos de este coche que es su poco peso. Los 1.100 kilos efectivos del 216 Cabrio son una cifra muy modesta sobre todo si se tiene en cuenta que los descapotables no pesan menos, sino más, que sus respectivas versiones de tipo berlina. En este caso el carrocero que realiza la transformación es la propia Rover.

images.jpgDISEÑO: UNA BARRA QUE NO MOLESTA

La transformación del Rover 200 berlina en cabriolet es innegablemente una operación estilística muy bien lograda. Bien con la capota puesta, o bien con la capota quitada, el 216 Cabrio conserva los rasgos de sobria elegancia característicos de la berlina, pero con una impronta claramente más juvenil y deportiva. En la configuración “abierta”, el elemento a juzgar es una robusta barra antivuelco central, que es lo único que rompe en cierta manera la armonía estilística del conjunto, aunque a cambio de ello cumple una importante misión de protección del habitáculo en caso de accidente (y no sólo de vuelco, ya que esta barra rigidifica todo el chasis). Por otra parte, esta varra aloja los soportes móviles de los cinturones de seguridad delanteros, unas asas para los pasajeros traseros y la luz interior del techo. El cubrecapota, suministrado como elemento de serie, permite cerrar de forma elegante la parte posterior en donde la capota se repliega de forma rápida y sencilla después de haber desenganchado los tirantes del montante del parabrisas, que es la única operación manual junto con la colocación del cubrecapota.
Muy apreciable es igualmente el resultado en la configuración “cerrada” que será la que más tiempo mantenga el coche. La línea de conjunto aparece entonces equilibrada y armoniosa, favorecida igualmente por el equilibrado equilibrio cromático entre la capota y la pintura del automóvil.

Cuando la capota está colocada, la visibilidad posterior se garantiza por una luneta de PVC suficientemente amplia, que además puede retirarse dejando el hueco libre. También cuenta con un sistema de ventilación que se acciona desde el tablero. 

TECNICA: MODERNO Y FIABLE

A diferencia del modelo de 1.400 c.c. que por otra parte en principio no se comercializará en España y que es un motor de la serie K de Rover, el 1.600 es plenamente de origen Honda. Esto implica de por sí una serie de características que ya hemos comentado brevemente, pero sobre las que merece la pena insistir porque esta mecánica posee una personalidad muy especial y destacada. En primer lugar su calidad constructiva es excepcional. La calidad de materiales y el equilibrado de pistones, bielas y cigüeñal de este motor está muy por encima de los estándares de cualquier otro motor europeo. Bloque y culata de aleación ligera, inyección electrónica multipunto, encendido electrónico, doble árbol de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro son las características técnicas principales de una mecánica que con catalizador ofrece 122 CV, pero de la que Honda en otras versiones obtiene 160 CV y sigue ofreciendo una mecánica de fiabilidad excepcional.

Junto con su calidad y fiabilidad, las otras características de esta mecánica es el estar pensada para funcionar a un régimen de giro relativamente elevado, con una curva de par que es más plana que los de otros de sus competidores en la zona de utilización entre las cuatro mil y las seis mil revoluciones, pero es más floja que las de otras mecánicas entre las mil y las tres mil. La utilización, por tanto, de este motor por encima de las cuatro mil revoluciones es sencillamente incomparable.

MOTOR: Delantero transversal, cuatro cilindros en línea, Diámetro por carrera, 75 x 90 mm. Cilindrada, 1.590 c.c. Bloque de aleación ligera. Culata de aleación ligera. Distribución mediante doble árbol de levas en cabeza accionado por correa dentada, cuatro válvulas por cilindro. Encendido electrónico. Alimentación mediante inyección electrónica multipunto. Refrigeración por líquido con electroventilador. Relación de compresión, 9,5:1. Potencia máxima 122 CV a 6.000 rpm. Par máximo, 14,3 mkg a 5.700 rpm.
TRANSMISION: Tracción delantera. Embrague monodisco en seco. Cambio manual de cinco velocidades y marcha atrás.
CHASIS: Suspensión delantera independiente de tipo McPherson con brazos transversales y tirantes longitudinales, resortes helicoidales, amortiguadores telescópicos y barra estabilizadora de 32 mm. Suspensión trasera de ruedas independientes con brazos tirados longitudinales superpuestos y bieleta de control transversal, resortes helicoidales, amortiguadores telescópicos y barra estabilizadora de 18 mm. Frenos hidráulicos de doble circuito con servofreno. Discos delanteros ventilados y traseros normales. Dirección de cremallera. Neumáticos 185/55 VR 15. Llantas, 6” x 15”.
DIMENSIONES Y PESO: Longitud, 4.220 mm. Anchura, 1.680 mm. Altura, 1.400 mm. Batalla, 2.550 mm. Vías delantera/trasera, 1.480/1.470 mm. Peso 1.100 kg. Capacidad del depósito, 55 litros

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HABITÁCULO SUFICIENTE PARA CUATRO

Dada la configuración del asiento posterior, el 216 Cabriolet se ha homologado para el transporte de sólo cuatro personas, que desde luego se van a encontrar en un ambiente francamente confortable, bien acabado y espacioso. Los asientos son agradables y envolventes y están revestidos de tejido de buena calidad. Los delanteros disponen de regulación lumbar y el del conductor es regulable en altura mediante palanca telescópica situada a la izquierda.

El tablero, en el que destacan las incrustaciones de madera de raíz, es idéntico al de la berlina y repite sus ventajas y defectos: estos últimos se circunscriben a un diseño un poco frío e impersonal, a la ausencia de testigo de reserva y al plano portaobjetos de la derecha poco pronunciado. Se aprecia, sin embargo, la racional disposición de los mandos, el cuidado del acabado y la eficacia del sistema de calefacción y ventilación, dotado con recirculación de aire. Excelente también es la posición de conducción, favorecida por otra parte por la posibilidad de regular el volante en altura. Menos satisfactoria, sin embargo, es la capacidad de carga, limitada por el alojamiento de la capota y por la reducida apertura que queda alzando el capó del maletero: la posibilidad de abatir el respaldo posterior compensa sólo en parte este hándicap. Por otra parte, el revestimiento en moqueta del maletero no está a la misma altura que el acabado global del vehículo.

Es de señalar que el habitáculo es protegido de serie por un antirrobo y alarma acústica que entra en funcionamiento en cuanto alguien se introduzca en el habitáculo sin haber desbloqueado la puerta izquierda con la llave, y esto sea con la capota puesta o quitada. Esto permitiría en algunos sitios aparcar con una cierta tranquilidad sin tener obligatoriamente que poner la capota. En este sentido, igualmente por razones de seguridad, no existe la posibilidad de abrir el maletero desde el salpicadero y es necesario hacerlo siempre con la llave.

EN CARRETERA: EL PLACER DEL AIRE LIBRE

Al placer de conducción garantizado por una dirección ligera, pero precisa y directa, y por un cambio de velocidades óptimo por maniobrabilidad y por la limpieza de la inserción de las marchas, el 216 Cabriolet une un confort nada común durante la marcha con la capota quitada, obviamente no a toda la velocidad posible: teniendo alzados los cristales laterales, de hecho, el aire circula bien sin molestar a los ocupantes, pero con una agradable ventilación natural del habitáculo. Igualmente, con la capota puesta no hemos advertido ruidos parásitos molestos, lo que demuestra que Rover ha prestado la máxima atención en la realización de su cabrio.

No obstante, a pesar de los refuerzos, se aprecia una cierta pérdida de rigidez del casco frente a las berlinas que se deja notar pasando a gran velocidad sobre irregularidades del asfalto, momento en que se notan ligeros fenómenos de torsión en la estructura. Sin particulares contraindicaciones, por otra parte, para la estabilidad, que se confirma en un nivel de absoluta seguridad. En conducción fuerte, la subdirección típica de los tracciones delanteras es más fácilmente advertible, así como una ligera tendencia a “cerrar de morro” la trayectoria, pero se trata de reacciones siempre comedidas y por otra parte fácilmente asimilables por el conductor. Estos movimientos se hacen algo más acentuados –y, en consecuencia, merecen atención- cuando se viaja a plena carga.

PRECIOS Y OPCIONES  

Rover 216 Cabriolet

Pintura metalizada   

ABS

Aire acondicionado

2.685.000 ptas.

29.800 ptas.

203.000 ptas.

180.000 ptas.

RESUMEN DE PRESTACIONES
VELOCIDAD MÁXIMA
Declarada: 190 km/h                                Medida: 189,6 km/h                                Lectura: 203 km/h
ACELERACION
0-100 km/h: 10”                                         400 metros: 17”58                                  1000 metros: 32”51
CONSUMO
90 km/h: 6,5 l.                                               120 km/h 8,5 l.                                       Urbano: 9,8 l.

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Fuente: Top Auto, nº 8 Agosto de 1992

NOTA: Las fotos no corresponden con las de la publicación original.

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