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PRUEBA: Opel Calibra Turbo 4x4

Publicado en por tiempodeclasicos

La fuerza del huracán

T1.JPGAcelera como un Delta HF Integrale, corre más que un Sierra Cosworth, tiene carrocería coupé y envidiable aerodinámica. Monta cambio de seis marchas, también tracción total y un motor soplado por turbo que 200 CV da. Es el Calibra más rápido, un proyectil con ruedas difícil de parar, que surca las carreteras a velocidad de huracán.

No es la primera vez que afirmamos desde estas páginas que el multiválvulas de Opel de 2.0 litros es de lo mejor del mercado. La filial europea de General Motors tiene en este motor uno de sus más conseguidos logros de los últimos tiempos, tal y como ha quedado patente cada vez que hemos probado un modelo que lo montaba. Pero, aunque parezca imposible, siempre se puede mejorar lo a priori inmejorable, sobre todo si se dispone de la tecnología y de los medios necesarios para conseguirlo.

En la actualidad nos encontramos en una època en la que la sobrealimentación por turbocompresor ha alcanzado ya su madurez plena. Y el turbo es uno de los caminos más fáciles para conseguir impresionantes incrementos de rendimiento en los motores de explosión. Cómo no, Opel ha utilizado esta receta para mejorar su tetracilíndrico de 2.0 litros y 16 válvulas, consiguiendo un resultado que no se puede calificar con menos de un sobresaliente. Y es que, lo bien hecho bien parece, y el mencionado motor de General Motors constituye una excelente base de partida para desarrollar un buen propulsor sobrealimentado de última generación.

Ópera prima de Opel en lo que a motores turbo de gasolina respecta, el corazón que anima a esta nueva versión del Calibra 4x4 nada tiene que envidiar a los mejores de su categoría. Sólo con la adopción del nuevo sistema de alimentación, este 2.0 litros es capaz de generar un 42 por ciento más de par, elevando su potencia hasta 204 CV (200 en nuestro banco de rodillos), lo que supone un incremento de nada menos que un 36 por ciento en este apartado. El coupé de Opel se coloca así a un elevadísimo nivel de prestaciones, y no solamente entre sus más directos oponentes, sino en el mercado en general.

T3.JPGQue el cuatro cilindros de 1.998 cc era un inmejorable punto de partida para conseguir un buen motor turbo patente no sólo al analizar el incremento de rendimiento experimentado. La llegada de la sobrealimentación no ha traído consigo cambios considerables en la arquitectura, lo que deja bien claras sus buenas cualidades generales. Aunque, obviamente, ha habido variaciones, estas han sido mínimas. Bloque, cigüeñal, bielas y la mayor parte de los órganos internos no han experimentado cambios. Sólo ha sido necesario rediseñar la cabeza de los pistones, para rebajar la relación de compresión de 10,5:1 a 9,0:1. Este paso era obligado, dado que los motores turbo han de trabajar siempre con relaciones más bajas que los atmosféricos. También son de nueva factura la junta de culata y el colector de escape, que forma conjunto unitario con el turbocompresor. Con esto último se gana espacio en el vano motor, se reduce el peso de todo el sistema de sobrealimentación y se contribuye a mejorar su eficacia. Por su parte, el bloque ha recibido un taladro en el lado izquierdo, necesario para el retorno del aceite que lubrica y refrigera el turbo.

Lógicamente, la gestión de la alimentación también ha variado. El sistema Bosch Motronic M 2.5 que se emplea en la versión atmosférica ha sido sustituido por el M 2.7. Este controla, además de inyección y encendido, el funcionamiento del turbo (tarado a 0,7 bar de presión máxima) e incorpora sensor de detonación.

A tenor de los escasos cambios realizados, el resultado final es realmente impresionante. El motor del nuevo Calibra Turbo es una auténtica maravilla. Sin duda, es el componente más conseguido del coche. Su respuesta es inmediata y vigorosa. La entrega de potencia es suave y va en constante progresión hasta el corte (6.750 rpm). Por debajo de 2.200 rpm, régimen aproximado al que la sobrealimentación empieza su trabajo, manifiesta las mismas excelencias que el agradable motor atmosférico. A partir de ahí se muestra exuberante, pero no salvaje. Es civilizadamente poderoso, lo que no le impide superar en velocidad punta a todos sus rivales potenciales. Igualmente los doblega en aceleración pura –salvo al Escort Cosworth, que le supera en todas las mediciones de este apartado, y al Delta, que le bate en paso de 0 a 100 km/h por 14/100-, en capacidad de recuperación –menos al Sierra Cosworth si comparamos la medición de 5ª de este último con la de 6ª del Calibra- o en adelantamiento, con la excepción del Escort, que es 30/100 más rápido de 70 a 120 km/h, siendo claramente más lento que el Calibra en el cómputo total y de 20 a 70 km/h. Y todo esto ocurre siendo el modelo de Opel más pesado que todos sus contendientes –sólo el Toyota Celica 4WD Turbo le supera en este apartado- y contando con algo menos de potencia teórica y real.

T5.jpgLas bondades de este motor son realmente excepcionales pero a la hora de analizar tanto prestaciones como consumos, están seriamente apoyadas por una aerodinámica que pasa por ser la mejor del mercado. Gracias a ella, el Calibra rueda con facilidad a alta velocidad, y puede mantener cruceros muy elevados con consumos mucho más reducidos que cualquier otro aparato de este tipo. Ni siquiera rodando al máximo de sus posibilidades hemos conseguido que en el dato de nuestro recorrido habitual superara los 20 litros/100 km, algo que no es más que un sueño en el caso del Delta, el Escort, el Toyota o el Sierra, por poner algunos ejemplos. En esto interviene también favorablemente la nueva caja de cambios de seis marchas. Sus cinco primeras relaciones son prácticamente las mismas que en el resto de sus hermanos de gama, pero los desarrollos finales son más lagos en todas, dado que esta versión monta llantas de 16 pulgadas, contando además con el añadido de la 6ª. Sin embargo, esta última no tiene un tinte claramente económico. Es plenamente utilizable, como prueba el que la velocidad punta se alcance en dicha relación y a un régimen algo superior al que se consigue la potencia máxima. Se confirma así la correcta simbiosis entre motor y caja de cambios. Ambos suponen los únicos elementos de cierto talante deportivo en un conjunto al que por comportamiento, como veremos, no se puede aplicar dicho calificativo, pues pasa por ser bastante burgués, aunque altamente prestacional, eso sí.

De nuevo el bastidor, como suele ocurrir en casi todos los Opel de elevado potencial –exceptuando al Senator y al Omega 3000-, es lo menos logrado del coche. Y esto no significa forzosamente que el Calibra que nos ocupa no sea en líneas generales un conjunto satisfactorio, sino que en este apartado hay algunos elementos que podrían estar más conseguidos. Por lo pronto, las suspensiones resultan un poco blandas, sobre todo en extensión y para un coche de este potencial y pretensiones, algo que se acusa más cuando se utiliza un calzado de las dimensiones del que monta este coupé. Aunque Opel ha recurrido para la ocasión a amortiguadores de gas, el tarado de la suspensión no es lo suficientemente enérgico –los muelles son demasiado suaves- para nuestro gusto. En su descargo hay que decir que el Calibra Turbo es bastante confortable, de ahí el calificativo de burgués que le aplicábamos antes en detrimento del deportivo. A esto hay que sumar unos silent-blocks que no contribuyen precisamente a mejorar el conjunto. Demasiado elásticos, hacen que el tren delantero no absorba correctamente las irregularidades del asfalto, provocando pequeños movimientos parásitos en la dirección que impiden que la trayectoria sea todo lo limpia y precisa que se esperaba en un modelo con tracción total. Esto es un mal congénito de la gama, como ya hemos comentado en algún test anterior de otras versiones. De esta forma, la dirección, siendo suave y suficientemente rápida, no goza de un tacto agradable en carreteras de poso rizado, y el guiado del tren delantero no es óptimo. No obstante, el Calibra Turbo tiene un comportamiento que no plantea complicaciones al conductor. Es noble, tiene un claro talante subvirador que facilita siempre las cosas, y con la transmisión que monta y el generoso diámetro de su calzado, va incluso sobrado de adherencia. No hay balanceo de la carrocería, lo que prueba que las estabilizadoras son adecuadas, y gira suficientemente plano en cualquier tipo de trazado, algo en lo que también intervienen su bajo centro de gravedad, los cortos recorridos de suspensión y sus cotas y dimensiones generales.

T4El sistema de tracción total no es, desde luego, el más sofisticado y eficaz del mercado. Opel ha recurrido a un diferencial central epicicloidal para comunicar ambos ejes. Eso sí, el sistema está dotado de un embrague central de accionamiento electro-hidráulico que deja el tren trasero libre en el momento que se toca el freno, para hacer así posible la correcta acción del ABS. Gracias a esta peculiaridad pudimos comprobar la potencia del nuevo motor turbo en nuestro banco, desconectando el fusible que acciona el embrague, con lo que la potencia se transmite sólo al tren delantero. Este sistema de cuatro ruedas motrices hace que el coche se comporte básicamente como un tracción delantera, de ahí su talante subvirador, pasando par al tren posterior sólo cuando el anterior pierde adherencia. Sin contar con autoblocante central ni posterior es difícil vencer la tendencia a irse de morro que presenta el coche cuando rodamos a fuerte ritmo por trazados sinuosos. Si bien resulta bastante eficaz, incluso en firmes deslizantes, sería más efectivo y, sobre todo más divertido, de contar con ambos elementos. Combinada con las ruedas de 205/50 de 16”, la tracción integral hace que el coche sea bastante direccional, y que resulte prácticamente imposible, por mucho que lo intentemos, hacerle deslizar, no sólo de atrás, sino de forma neutra.

Capítulo aparte merecen los frenos, y no precisamente por su eficacia y buen rendimiento. Aunque, dado el incremento de prestaciones que aporta el motor, los ingenieros de Opel han dotado a este Calibra de discos de mayores dimensiones, esta solución no ha resultado todo lo eficaz que cabría esperar. Si bien el diámetro de los discos es suficiente, el conjunto no aporta la eficacia que merece un coche de semejante capacidad prestacional. El sistema de frenos se queda corto por potencia para el peso del coche, y acusa en exceso y con demasiada rapidez la fatiga por calentamiento. De esta forma, no se puede sacar el máximo partido a la mecánica, pues sobre carreteras viradas –no hace falta que afrontemos un puerto- los frenos se calientan con gran celeridad. La culpa es de unas llantas que no refrigeran, y de unas pastillas que, por calidad y sobre todo por tamaño, cogen temperatura excesiva con mucha facilidad, quedando exentas de mordiente y alargando las frenadas en cuanto se las somete al más mínimo esfuerzo.

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Del puesto de conducción, estética e interior poco se puede comentar que no hayamos dicho en otras ocasiones. La instrumentación sigue siendo escasa, más en este caso, puesto que no contamos ni siquiera con un manómetro de turbo. La posición al volante está muy conseguida, y es fácil alcanzar una buena postura de conducción. El pedalier permite perfectamente realizar el punta-tacón. La palanca de cambios tiene el tacto típico de Opel, un poco áspero. Sus recorricos son algo largos, pero resulta precisa y suficientemente rápida. En el paso de 5ª a 6ª y viceversa hay que guiarla hasta el final, pues tiende a autocentrarse, lo que puede traer algún error de selección en los primeros compases con el coche.

En resumidas cuentas, podemos afirmar que al Calibra le ha sentado bien la adopción del turbocompresor. Su motor pasa por ser uno de los más brillantes de su categoría. El bastidor quizá no está a tan alto nivel, sobre todo en el caso de los frenos (tema que se solucionará, según nos garantizaron en Opel), pero en conjunto no muestra un desequilibrio traumático. Es un coupé amplio, confortable, sobrio de consumos y con un precio que esperamos será competitivo para lo que se lleva en la categoría (todavía no está confirmado pues el coche se comercializará esta primavera). Un buen compañero para viajes largos, por trazados amplios y de buen piso, en los que deja clara su extrema facilidad para rodar a ritmo de vértigo y su impresionante nivel de prestaciones.

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Fuente: AUTOMOVIL, 1992

Texto: F. Gómez Blanco.

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A
Lo mejor. Opel pero gm. Doht. Ecotec no vale para nada. Tanto calibra vectra kader gsi astra doht. Lo mejor son los veiculos mas conpletos yo gastado calibras gsi astras y vectra no an echo ni aran mejores coches como esos. Potencia rapided consumo estavilidad lo tiene. Todo.un saludo para todos los opeleros.
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