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PRUEBA: Fiat 127 Sport

Publicado en por tiempodeclasicos

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Para el grupo Fiat no constituye novedad la producción de un pequeño tracción delantera con nervio y potencia; desde hace más de tres años está en la calle el Autobianchi A-112 Abarth, que con un motor ligeramente distinto en su geometría y con una cubicación de 1.050 c.c. también ofrece una potencia de 70 CV DIN. Como en tantos otros casos Autobianchi ha servido de banco experimental, y así comprobadas las posibilidades de un "todo delante" rápido y enérgico, Fiat lo adopta en su modelo 127 bajo la denominación de "Sport"; y en verdad que el adjetivo no es en modo alguno gratuito porque las prestaciones y reacciones, dentro de su clase, son efectivas y espectaculares.

En primer lugar, se ha procedido a "personalizar" la carrocería del 127 con la adición de algunos detalles que fueran en consonancia pon sus nuevas características: desde una nueva gama de colores para la serie en negro, naranja-racing y gris metalizado que se combinan entre sí para la decoración con perfiles a lo largo de la cintura del coche. En el frontal, destaca la nueva parrilla con el emblema de los Fiat deportivos y la sigla "70 HP"; en la parte inferior un spoiler muy bien dimensionado remata con gran fortuna el conjunto anterior y termina fundiéndose totalmente en los rebordes de los pasos de rueda. Igualmente, en la parte posterior del techo, se ha añadido un spoiler de indudable efecto estético, si bien se puede pensar que la efectividad no será mucha. La luneta trasera es térmica con limpiaparabrisas incorporado. Las llantas son nuevas, más anchas que en el 127 normal, y en ellas se incluye el clásico emblema deportivo de los Fiat. Esta serie de modificaciones, así como la moldura paragolpes que recorre los laterales del coche, cambian notablemente la fisonomía del viejo y conocido 127 haciendo que el "Sport" se distinga inmediatamente y al primer golpe de vista de sus predecesores.

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 20 CV MAS QUE EL DE SERIE

Cuando se pasa al motor, las variaciones ya alcanzan mayor profundidad, como lo demuestra esa ganancia de 20 CV DIN respecto al modelo original; no obstante la compresión es más moderada que en el Autobianchi. Este, tiene 10,5 frente a los 9,8 del Sport que es una buena medida a la hora de encontrar gasolinas de octanaje adecuado, lo que no siempre es fácil. Los 70 CV DIN se han conseguido rebajando la culata, porque la cilindrada y medidas internas son 1.049 c.c. y 76 x 57,8; idénticas a las del 127 CL, difiriendo de las del 127 español. El árbol de levas se traslada a la parte superior de la culata, es mucho más cruzado y el mando se efectúa a través de correa dentada, como en todos los Fiat que lo llevan en esta disposición. Las válvulas se han sobredimensionado y los colectores de admisión y escape, son de diseño Abarth. El carburador es un Webber 34 de doble cuerpo, con nuevo filtro de aire y se adopta un starter de mano en lugar del automático. El cárter de aceite es de mayores dimensiones y la transmisión final es más corta (13/58 en vez de 14/ 57) que se deja sentir muy favorablemente en el represe del Sport.

En relación con la mayor potencia del motor del 127 Sport se han potenciado también todas las funciones que atañen a la seguridad activa: el sistema de frenado está dotado de servofreno Idrovac y los discos de los frenos anteriores adoptan las pinzas monolíticas procedentes del 128 que mejora notablemente la eficacia de la frenada; la barra estabilizadora anterior es más rígida con el fin de obtener una óptima capacidad de adherencia, manteniendo inalterables las excelentes reacciones y confort de la suspensión Mc Pherson. Las ruedas tienen llantas de cuatro pulgadas y media en lugar de las de cuatro pulgadas que equipan los 127 normales.

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EQUIPO MUY COMPLETO

En el interior también se aprecia una notable transformación: desde los tonos negros que son comunes a los tres colores de carrocería hasta el nuevo diseño del tablero de instrumentos, pasando por los nuevos asientos de tipo envolvente incluso en las plazas traseras. La dotación del salpicadero se puede considerar muy completa y perfectamente visible: cuentakilómetros (es una pena que no disponga de parcial), tacómetro, cuentarrevoluciones electrónico y termómetro de agua, así como nivel de gasolina en el panel central, que se completa con diversos testigos luminosos de otras tantas funciones principales; a la derecha del volante, reloj y manómetro del aceite, encendedor y radio así como los mandos manuales de la climatización. Él volante, de dos radios e indudable aire deportivo, es nuevo en los vehículos Fiat y su tacto y manejo es sumamente agradable; también ha sido diseñada especialmente la palanca de cambios.

Los asientos, al igual que todo el conjunto interior, son de color negro ribeteados en color naranja y están confeccionados con tejido sintético; son envolventes, pero no llegan a ser anatómicos, los anteriores regulables longitudinalmente y en la inclinación del respaldo llevan reposacabezas incorporado; los posteriores son dos auténticas butacas, independientes una de otra, en cambio escasamente aptas para tres plazas, pero en el supuesto de dos pasajeros su comodidad es extrema. Estos asientos posteriores se abaten por separado, o totalmente, ofreciendo varias combinaciones de espacio para cualquier necesidad de carga, que se efectúa con facilidad a través de la tercera puerta trasera.

El equipo eléctrico también conoce innovaciones debiéndose destacar el alternador de 45 A, los faros de yodo y todo el cableado del autorradio.

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BUENAS PRESTACIONES

El comportamiento del 127 Sport se halla a un nivel general muy satisfactorio en cuanto a poder de aceleración y frenada; en cambio no es muy homogénea la suspensión, que aún peca de bastante blanda para la utilización supuestamente deportiva del coche, pero no es un capítulo de los más costosos en su transformación. El motor "entra" en vueltas con una facilidad asombrosa, pero sin embargo, el escalonamiento de la caja no es el ideal, porque entre la tercera y cuarta velocidad hay un bajón de régimen muy apreciable que se podía haber salvado a base de adoptar un cambio de cinco relaciones, disponiendo así de una quinta marcha que permitiese una utilización tranquila en autopista. En cualquier caso, el 127 Sport se "pelea" con clara ventaja frente a autos de mayor porte en carreteras viradas o en descensos, donde los frenos apenas demuestran fatiga a pesar del aumento de peso respecto al CL, pues en total el Sport pesa 775 kg., 45 más que la versión original del 127 italiano. El manejo del cambio y dirección no ofrecen problemas y en ambos casos, la precisión es óptima. El motor, a pesar de su escape de doble salida, no es ruidoso y tiene la ventaja de una nueva suspensión que amortigua las vibraciones características que a alto régimen se percibían en los 127 predecesores.

En carretera abierta llegó a superar ligeramente los 160 kms. por hora reales, lo que indudablemente es notable para un 127, si bien el cuentarrevoluciones llegaba a las 6.700 revoluciones, de aquí la necesidad de una quinta velocidad. El kilómetro con salida parada se realizó en 34,8/10 pero sin embargo, las recuperaciones no son buenas a regímenes bajos porque el par motor se encuentra a 4.500 r.p.m. lo que obliga a usar el cambio con demasiada frecuencia. El consumo en plan tranquilo, es más bien discreto: no llega a los 9 Its. por 100 kms. pero en utilización rápida ascendió a casi catorce litros y medio.

En el orden deportivo, y por el precio tan bajo de adquisición, es indudablemente el coche más apto para los que deseen iniciarse en plan económico, porque aparte de las reglamentarias medidas de seguridad, no requiere más transformaciones que unos amortiguadores más duros y unos neumáticos adecuados, aunque los radiales que trae de serie no están mal, pero sin llegar al agarre de los que habitualmente se utilizan en carreras. Igualmente los adeptos de las mecánicas 127, que aún son bastantes, encuentran aquí prácticamente conjuntados todos los kits de Abarth para este modelo, además ensamblados en fábrica, lo que de por sí es una garantía mucho mayor que la que pueden ofrecer los ocasionales preparadores y "especialistas" en fabricar unos monstruos tan ruidosos como frágiles y poco efectivos.

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Fuente: VELOCIDAD Nº928, 23 de Junio de 1979.

Texto: Juan J. Alonso.

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