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PRUEBA: Pegaso J-4 1100

Publicado en por tiempodeclasicos

PARA GRANDES FAMILIASJ4 1100 1

VIRTUDES

  • Espaciosidad interior.
  • Manejo bastante sencillo.
  • Frenos potentes.
  • Gran maletero.

DEFECTOS

  • Vehículo muy ruidoso.
  • Potencia escasa.
  • Consumo alto.
  • Equipo pobre,
CALIFICACIONES:     1 = Malo;     2 = Regular;     3 = Normal;     4 = Bueno;     5 = Excelente

El microbús Pegaso J-4 es una buena solución para aquellos usuarios que tienen necesidad de viajar continuamente en compañía de seis o siete personas con sus correspondientes equipajes. El Pegado J-4 es bastante ágil, tiene buenos frenos y su consumo es equiparable con el de cualquier berlina diesel de categoría superior. La conducción es sencilla aunque, eso si, el volante, de camión, reclama muchas vueltas para llevar las ruedas de un tope a otro y la palanca de cambio es digna de un levantador de pesos. El espacio interior es muy amplio y los asientos hacen gala de gran comodidad. Entre los aspectos negativos destacan: el excesivo ruido de la mecánica, que recuerda a cualquier ocupante que está viajando en un vehículo de tipo industrial, la deficiente calidad del acabado y la mínima efectividad de la climatización.

En otros países europeos, caso de Italia, Suecia o Alemania, es muy frecuente el empleo de furgones desde un punto de vista familiar, pero no sucede igual en nuestro país, donde el usuario no llega siquiera a contemplar tal posibilidad. MOTOR16 ha hecho la prueba de la J-4 no sólo con la mentalidad de ese padre de familia numerosa a quien se le quedan pequeños los coches clásicos, sino también con la de aquellos otros conductores que gustan de viajar en plan camping y necesitan un vehículo donde tengan cabida todos los elementos necesarios para llevar a cabo tal actividad.

El microbús Pegaso cumple, en ambos casos, de forma bastante honesta, aunque admite todavía gran cantidad de mejoras en los más diferentes aspectos. El terreno predilecto del Pegaso J-4 es sin duda la carretera.

MECÁNICA                                                                                                                     3

El motor Diesel del Pegaso J-4 es el elemento que más recuerda el primitivo carácter industrial de este vehículo, sus vibraciones excesivas y su alto nivel de humorosidad descubren de inmediato la gran antigüedad del diseño, que no tiene nada que ver con los Diesel ligeros creados para coches como los Talbot Horizon, Citroën BX o Renault 9, en sus versiones alimentadas por gasóleo.

La elasticidad del conjunto es el aspecto más favorable de esta mecánica, como suele ser clásico en todos los Diesel, mientras que en el capítulo negativo cabe hablar de una potencia máxima muy pobre, tan sólo 50 caballos, bastante justa para la masa del conjunto, de más de 1.350 kilos de peso en vacío. El motor Pegaso se agota rápidamente cuando el vehículo se enfrenta con una cuesta algo fuerte, lo que obliga al conductor a recurrir repetidamente a la palanca de cambios, pues en tales casos tanto la quinta como la cuarta son insostenibles. Por el contrario, cuando el J-4 rueda por el tráfico urbano la elasticidad de la mecánica permite mantener, sin ningún problema, las marchas largas –cuarta o quinta- a velocidades muy pequeñas –del orden de los treinta o cuarenta kilómetros por hora-; si el conductor quiere aumentar el ritmo basta con una ligera presión sobre el acelerador y el Pegaso coge velocidad de forma progresiva; en este último caso se comporta como un coche automático que no necesita palanca de cambios.

La caja de cinco marchas tiene un carácter que sintoniza bien con la personalidad del motor. Las tres primeras velocidades permiten buenas aceleraciones para un vehículo de estas características, mientras que la cuarta y la quinta posibilitan una velocidad de crucero estimable, siempre y cuando el terreno sea llano.

El manejo de la palanca de cambios es criticable por la dureza y falta de precisión del conjunto. Aspectos que se manifiestan, sobre todo, a la hora de poner la marcha atrás, operación que requiere bastante práctica pues son muchas las veces que se introduce la cuarta.

FICHA TÉCNICA

Pegaso J-4 1100

MOTOR

Disposición: Delantero longitudinal. Número de cilindros: 4, en línea. Cilindrada: 1.794 c.c. (80 X 88,9 mm.). Cigüeñal: De 5 apoyos. Distribución: Árbol de levas lateral, accionado por cadena. Alimentación: Bomba de inyección. Compresión: 21,5 a 1. Tipo de carburante: Gasóleo. Capacidad de depósito: 37 litros. Potencia máxima: 50 CV a 4.250 rpm. Par máximo: 10,2 mkg a 2.000 rpm.

TRANSMISIÓN

Tracción: A las ruedas traseras. Caja de cambio. Manual de 5 marchas. Velocidad a 1.000 rpm. En cada marcha: 1.ª, 6,4 km/h.; 2.ª, 11,1 km/h.; 3.ª, 17,2 km/h.; 4.ª, 23,3 km/h.; 5.ª, 25,4 km/h.;

DIRECCIÓN

Tipo: De husillo globoide y rodillos. Vueltas de volante entre topes: 5. Diámetro de giro: 10 metros.

FRENOS

Sistema: Discos delante autoventilados y tambores detrás con servo.

SUSPENSIONES

Tipo: Independiente delante y eje rígido sobre ballestas detrás.

RUEDAS

Llantas: De chapa estampada, de 4,5 X 14 pulgadas. Neumáticos: 6.70-14 de 6 lonas.

PESOS

En orden de marcha: 1.350 kilos. Carga útil: 965 kilos. Peso máximo remolcable: 750 kilos.

 

RENDIMIENTO                                                                                                              2

El Rendimiento de este microbús Pegaso sólo puede calificarse de regular, tanto por lo que se refiere a prestaciones puras como a consumos.

La velocidad máxima no llega a los 110 kilómetros por hora -108,3 exactamente- y las aceleraciones son, también, muy flojas, lo que pone de manifiesto la escasa fuerza del motor; un 40 por 100 más de potencia sería bienvenido, pues permitiría una prontitud de respuestas equiparable a la de cualquier turismo, con ello se agilizarían en gran medida las maniobras de adelantamiento, por el momento bastante penosas, sobre todo con el coche cargado.

Las recuperaciones, por el contrario, son notables, lo que redunda en una mayor comodidad de conducción al evitar el uso excesivo del cambio, operación molesta para muchos usuarios. La ya comentada elasticidad del a mecánica es la principal causa de este buen resultado.

EL Pegaso J-4 consume bastante en cualquier tipo de terreno: carretera, autopista o ciudad. Cuando se circula a velocidad por encima de los sesenta o setenta kilómetros por hora, algo normal cuando el tráfico está despejado, el motor trabaja ya cerca del límite de sus posibilidades y en tales condiciones su sed de combustible se dispara.

El J-4 dista mucho de ser un prodigio de sobriedad, pero si se tiene en  cuenta el número de personas que puede transportar salen unas cuentas muy razonables, sobre todo si se considera que consume gasóleo.

COMPORTAMIENTO                                                                                                   2

La conducción de la Pegaso J-4 en principio sencilla cuando se rueda por tramos rectos o poco sinuosos, va complicándose a medida que aumenta el número de curvas, terreno donde sus reacciones se modifican en función de la carga desplazada.

Con poco peso a bordo, el microbús J-4 muestra cierta tendencia a irse de morro a la hora de entrar en las curvas. Una vez dentro de la curva se perciben además unos rebotes algo bruscos de la parte trasera, rebotes molestos y que exigen un ritmo moderado.

Cuando se aumenta la carga, el Pegaso tiende, sin más, a irse de la parte trasera.

La dirección necesita muchas vueltas, cinco exactamente, para llevar las ruedas de un extremo a otro. Es, por tanto, muy lenta, lo que exige al conductor bastante trabajo. En marcha no presenta gran dureza, pero si a coche parado al juntarse entonces todos los factores negativos: mucho peso sobre el tren delantero, falta de servoasistencia, etcétera, que hacen necesarios unos buenos músculos para su accionamiento.

Los frenos son uno de los elementos destacables de este vehículo; son irreprochablemente eficaces circulando con carga o sin ella.

PRECIO EN LA CALLE

1.522.365 ptas.

Fecha de presentación: Mayo de 1982.

Fabricante: ENASA.

Garantía: 1 año.

Número de talleres: Más de 300.

Plazo de entrega: De inmediato a un mes.

J4-1100-7.JPGEl reducido tamaño exterior del microbús Pegaso es uno de es puntos fuertes. Con sólo 4,10 metros de longitud, el J-4 se desenvuelve muy bien en ciudad.

CARROCERIA                                                                                                                2

Funcional si, pero al mismo tiempo, antigua. Así puede calificarse la carrocería del Pegaso J-4, un diseño que ya tiene muchos años a sus espaldas, pese a que su comercialización bajo el no9mbre de Pegaso se haya iniciado, tan sólo, hace 20 meses.

Es una carrocería compacta y de dimensiones mínimas, sobre todo si se le compara con los modelos competidores, lo que le permite circular con soltura por cualquier ciudad, incluso si el tráfico es abundante y las calles muy estrechas; carece, sin embargo, de la suficiente protección ante los arañazos y las pequeñas colisiones, tan frecuentes en estos casos; los parachoques metálicos aparecen casi como elementos simbólicos y las franjas laterales de goma no tienen ninguna utilidad; los grupos ópticos posteriores están muy expuestos a cualquier golpe y otro tanto sucede con los pilotos laterales.

La aerodinámica no es, por supuesto, uno de los puntos fuertes de este diseño, pero en su descargo hay que decir que el conjunto no genera muchos ruidos de aire, incluso cuando rueda deprisa; los silbidos que se perciben en tales circunstancias provienen de los retrovisores, muy poco perfilados.

Cabe hacer otra crítica a la falta de posibilidades decorativas: el Pegaso J-4 se ofrece en una única versión bicolor -blanco dominante y negro.

J4-1100-3.JPGEl frontal del J-4 es sencillo y despejado. Los paragolpes son casi sombólicos y su acción poco efectiva.

J4-1100-2.JPGLa parte posterior denota la antiguedad del diseño. Los grupos ópticos son excesivamente pequeños.

INTERIOR                                                                                                                       3

En el Microbús Pegaso no está bien resuelto el acceso a las plazas delanteras; es difícil no sólo entrar, sino también salir; la gran altura del piso de la cabina exige que se apoye uno de los pies sobre el peldaño intermedio que tiene una superficie muy pequeña y es, además, bastante deslizante; los problemas se agravan por la ausencia de asideros para conductor y acompañante. La puerta lateral posterior tiene, por el contrario, gran amplitud, lo que facilita cualquier  operación; el peldaño es muy amplio y está recubierto de moqueta.

La amplitud es el punto fuerte del J-4 que acepta, sin problemas, dos personas delante y de cinco a siete personas detrás. Los asientos de la parte anterior son cómodos, tienen una buena forma anatómica u recoge el cuerpo lateralmente mejor que en muchos turismos, tan sólo la altura del respaldo es algo corta, por lo que los hombros no quedan bien cubiertos. Los asientos corridos de las plazas posteriores son cómodos, pero tienen un problema: están demasiado próximos al suelo y las piernas quedan siempre algo separadas del asiento propiamente dicho. Dado que la altura libre al techo es grande – aunque un adulto no pueda caminar erguido por el interior-, sería muy conveniente levantar tales asientos algunos centímetros.

El manejo se asemeja mucho a la bodega de un autocar, es alto y bastante profundo, lo que permite colocar buen número de maletas. Las dos puertas, con un gran ángulo de abatimiento, así como la poca altura de la arista de carga y descarga, facilitan en extremo tales operaciones.

El recubrimiento del techo con un material plástico color marfil, la moqueta del suelo en tonos rojos y la tapicería de los asientos, son responsables de una ambiente bastante acogedor.

J4-1100-5.JPGLa disposición de los asientos en la parte posterior puede variar en función de los deseos del usuario. En todo caso se trata de plazas confortables.

J4-1100-6.JPGDos puertas amplias dan acceso a un maletero de buenas dimensiones. La baja altura de la arista de carga facilita mucho las maniobras a la hora de subir y bajar maletas.

PUESTO DE CONDUCCIÓN                                                                                        2

Hay bastantes detalles que rebajan la comodidad a la hora de conducir el Pegado J-4. Entre los aspectos menos favorables cabe destacar: la palanca de cambio demasiado adelantada –tanto que la mano golpea contra la consola cuando se mete la primera y la tercera-, el volante excesivamente horizontal e inmenso -42 centímetros de diámetro frente a los 38 centímetros habituales en cualquier turismo-, así como el freno de mano, que amenaza de continuo la espinilla izquierda. E asiento es cómodo y los pedales muy suaves en su accionamiento.

El cuadro de instrumentos se consulta sin problemas y los diferentes pulsadores se accionan de forma sencilla, aunque sea necesaria una ligera flexión del busto para accionarlos. EL Pegaso J-4, como todos los vehículos con motor Diesel de inyección indirecta, necesita un periodo de precalentamiento para la puesta en marcha, una operación que no necesita más allá de treinta segundos con temperaturas benignas; es, sin embargo, criticable que el dispositivo de precalentamiento no vaya incorporado a la llave de contacto, lo que exige al conductor apretar un botón durante dicho tiempo. En el centro del cuadro de mandos un reloj señala, a través de una aguja indicadora, la marcha del proceso.

En la consola central se sitúa una pequeña tapadera que da acceso al depósito de líquido de frenos; este detalle es negativo, ya que cuando se rellena tal depósito puede caer fuera alguna gota, de efectos sumamente corrosivos, que deteriorará el material de recubrimiento.

La visibilidad es buena en todos los sentidos, aunque no tiene ninguna justificación la ausencia de retrovisor interior.

J4-1100-4.JPGEl tablero de instrumentos es muy similar al de cualquier turismo. La visibilidad también es buena. El motor, situado entre los dos asientos es demasiado ruidoso.

PRESTACIONES: Algo perezoso

VELOCIDAD MÁXIMA

108,3 km/h

ACELERACIÓN

400 m. salida parada

26,6 seg

1.000 m. salida parada

48,5 seg

De 0 a 100 km/h

31,8 seg

RECUPERACIÓN

400 m. desde 40 km/h en 4.ª

23,8 seg

400 m. desde 40 km/h en 5.ª

24,9 seg

1.000 m. desde 40 km/h en 4.ª

46,0 seg

1.000 m. desde 40 km/h en 5.ª

47,7 seg

 

CONSUMO: Mucha sed

CIUDAD

A 19,2 km/h. de media

10,1 litros

CARRETERA

A 90 km/h. de crucero

10,4 litros

AUTOPISTA

A 100km/h. de crucero

12,3 litros

AUTONOMIA MEDIA

Consumo medio ponderado

10,4 litros

Recorrido

310 km.

 

CONFORT                                                                                                                       2

La poca efectividad de la climatización y el excesivo ruido originado por el motor son los aspectos negativos del Pegaso J-4 en el capítulo confort.

Con tiempo frío, como el que MOTOR16 ha encontrado durante la prueba del vehículo, el dispositivo encargado del aire caliente se muestra incapaz de cumplir su misión, incapacidad que se manifiesta en forma de bajas temperaturas en todo el espacio habitable. A su vez, la falta de materiales aislantes alrededor del motor permite el paso de toda la humorosidad proveniente de la mecánica, más molesta a medida que se alarga el tiempo de viaje. Sobre carreteras de mal piso los viajeros del J-4 perciben fuertes traqueteos originados por la suspensión, aunque se suavizan en función de la carga.

EQUIPAMIENTO                                                                                                           1

El microbús Pegaso tiene un equipo pobre. Faltan elementos que afectan a la seguridad, tales como: parabrisas laminado, piloto antiniebla, luneta térmica o testigo de desgaste de pastillas de freno, elementos cuya ausencia es casi imperdonable en cualquier vehículo que tenga una vocación familiar.

La mecánica está, sin embargo, bien vigilada y dado el carácter del mocrobús puede justificarse, incluso, la no aparición de un cuentarrevoluciones, instrumento que en estos casos es de gran utilidad a la hora de rebajar consumos.

Para el Pegaso J-4 no hay, prácticamente, opciones comercializadas por la firma constructora y sería más que deseable que en un vehículo de este tipo, con vocación familiar, estuviera disponible un sistema adecuado de climatización, pues se podrían mitigar así los rigores del clima, tanto en verano como en invierno.

J4-1100-8.JPGForma rectangular para los faros. No son halógenos pero dan buena luz.

EQUIPAMIENTO: Bastante pobre

Cuentarrevoluciones

NO

Cuentakilómetros parcial

SI

Termómetro de agua

SI

Manómetro presión aceite

SI

Voltímetro/amperímetro

NO

Reloj

NO

Testigo reserva carburante

SI

Testigo freno de mano

NO

Testigo estárter

-

Testigo desgaste pastillas de freno

NO

Parabrisas laminado

NO

Faros halógenos

NO

Piloto antiniebla

NO

Limpia-lavaluneta trasero

NO

Luneta térmica

NO

Retrovisor regulable desde el interior

NO

Apoyacabezas (delanteros/traseros)

SI/NO

Espejo de cortesía

NO

Elevalunas eléctricos (delanteros/traseros)

NO/-

Cerraduras centralizadas

NO

Respaldo posterior divisible

NO

Luz orientable (lector de mapas)

NO

Tapón de gasolina con llave

SI

 

FRENOS: Efectividad excelente

DISTANCIAS DE FRENADO

A 60 km/h.

10,6 metros

A 90 km/h.

25,8 metros

 

ACABADO                                                                                                                       2

En la terminación del microbús J-4 no se han hecho grandes esfuerzos y, aunque a primera vista todo parece muy pulcro, pronto se descubren fallos en pequeños detalles. La utilización de sistemas de cierre arcaicos tanto en las puertas delanteras como en las puertas del maletero demuestran, una vez más, el destino inicial del Pegaso como furgón de transporte.

La tapicería de los asientos des de buena calidad y parece bastante insensible al desgaste, un punto positivo a tener en cuenta dentro de un vehículo cuya rentabilidad se obtiene en virtud de su uso intensivo.

VALOR/PRECIO                                                                                                            2

El precio del Pegaso J-4 no es muy alto si se tiene en cuenta la capacidad de transporte ofrecida por este vehículo; de cualquier forma, la relación económica aquí descrita no es excesivamente brillante por causa de la antigüedad del diseño general, perceptible en gran cantidad de detalles, que ya hemos enumerado a lo largo de esta prueba.

Para que el Pegaso J-4 sea más competitivo necesita con urgencia mejorar su acabado, tanto exterior como interior, e introducir soluciones más modernas, tanto para la climatización y confort del interior como para el aislamiento de los ruidos mecánicos.

J4-1100-9.JPG

FRENTE A SUS RIVALES

El Pegaso J-4 es, por el momento, la única opción nacional en este segmento de furgonetas con vocación familiar, segmento últimamente muy competido por la llegada de varios modelos de importación.

El Pegaso domina a sus rivales por precio y es también más pequeño en su exterior, pero nada más. Veremos qué pasa en un futuro próximo, con la puesta en el mercado del modelo Nissan Vanette, de Motor Ibérica.

J4-1100-0.JPG

 

Fuente: Motor 16 Nº 12, 14 de enero de 1984.

Texto: Ángel Marco, con la colaboración del equipo de pruebas.

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