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PRUEBA: Peugeot 504 GLD Automático

Publicado en por tiempodeclasicos

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VIRTUDES

  • Buena estabilidad.
  • Sobriedad y economía.
  • Prestaciones aceptables en ciudad.
  • Funcionamiento silencioso en carretera.
  • Gran autonomía de combustible.
  • Cambio automático preselectivo.
  • Suspensión confortable.
  • Presentación y equipo satisfactorio.

DEFECTOS

  • Salto entre segunda y tercera.
  • Motor ruidoso al arrancar y en ciudad.
  • Dirección lenta.
  • Visibilidad reducida por la cintura de la carrocería alta.

¿Diesel o gasolina? Según las fluctuaciones político-económicas del momento, el problema encuentra una respuesta diferente en el ánimo de los automovilistas. En realidad, bastaría con que el precio del gas-oil se alinease con el de la gasolina para que esta cuestión dejase de tener sentido, por lo menos para los turismos destinados al mercado europeo. Pero como las cosas no han cambiado y se mantiene la discriminación de precio entre los dos carburantes, el problema de los turismos Diesel debe ser estudiado objetiva y minuciosamente.

El 504 Diesel, versión 1977 con cambio automático, ha seguido la línea del Peugeot 304. Con una discreción increíble, la marca de Souchaux ha decidido montar un nuevo motor, más potente que el anterior. Aunque la carrera no ha cambiado —sigue en 83—, el diámetro ha pasado de 90 a 94, por lo que la cilindrada ha subido de 2.122 c.c. a 2.304 c. c.

Mientras que el antiguo motor desarrollaba 65 CV. a 4.500 revoluciones por minuto, el nuevo ha ganado 5 CV. al mismo régimen. En cuanto al par máximo, antes se situaba en los 12,6 mkg. A 1000 r.p.m., y ahora es de 13,4 mkg. a 2.500 r.p.m. Estos resultados se han conseguido con una relación volumétrica que no ha cambiado —22,2— y un mayor caudal de inyección. Entre las otras modificaciones, se cuenta con un bloque que no incluye camisas desmontables, lo que evita problemas de estanqueidad. La refrigeración se realiza por medio de un nuevo radiador muy dimensionado y con un tapón presurizado que eleva el punto de ebullición del agua hasta los 116 grados.

A decir verdad, las pruebas efectuadas en el anillo de velocidad de Montlhéry no han mostrado ninguna mejora computable en cifras respecto a los ensayos precedentes realizados hace seis años, aunque en aquella ocasión se trataba de un modelo con cambio manual. Es más, aunque la velocidad punta conseguida es de 132,5 km/h ., frente a 132,2 km/h . en la anterior prueba, el nervio ha bajado: 23 segundos en los 400 metros salida parada frente a 22” 3/5 obtenidos anteriormente, y 42” 3/5 en los mil metros, frente a 42 segundos obtenidos antes en la misma distancia. El nuevo motor, por tanto, apenas llega a compensar la potencia absorbida por la transmisión automática.

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A pesar de esta evolución a priori negativa, el coche ahora es más agradable de conducir. Las medidas que acabamos de consignar se realizaron pisando a fondo el acelerador; si nos contentamos con unas aceleraciones más discretas, el coche parece más «en forma». A pesar de una falta de progresividad del pedal del acelerador, que resulta más bien desagradable, el 504 GLD reacciona con alegría en conducción turística y no se «hunde» fácilmente en las rampas de poca importancia, independientemente de lo cargado que vaya.

El 504 D'77, así pues, da pruebas de una vivacidad suficiente y puede ser agradable de conducir en ciudad y en cualquier tipo de carretera con poca circulación. En cuanto al ruido, después de veinte segundos de precalentamiento para el arranque en frío, se produce un fondo sonoro de castañuelas que podría competir con el mejor cuadro flamenco, pero en cuanto el motor se calienta y aumenta de régimen, las aguas vuelven a su cauce, y el ruido citado desaparece incluso funcionando a un ritmo normal. Las vibraciones también se han amortiguado bastante. En cualquier caso, el panorama en este apartado es menos satisfactorio en ciudad: al ralentí y cuando los obstáculos próximos (muros u otros vehículos) reverberan los ruidos de funcionamiento, dan ganas de cerrar las ventanillas...

En cuanto al consumo, en este caso sigue manteniéndose la proverbial sobriedad de los motores Diesel: 7,7 litros a los 100 kilómetros , a una media de 70, y 11,85 litros de gasto cuando se le pide el máximo al motor. No se puede decir que estas cifras sean excesivas.

El coche de la prueba disfrutaba de un cambio automático de tres marchas, bien adaptado a las características del motor Diesel. Pisando a fondo el acelerador, la primera alcanza los 50 km/h . de contador, y la segunda hasta los 85 km/h . Este escalonamiento deja un hueco entre la segunda y la tercera que resulta molesto con tráfico intenso en sentido contrario, cuando, por ejemplo, hay que adelantar a un vehículo pesado que circule a 90 ó 100 km/h . En realidad, la cilindrada —y el par motor— es un poco baja, y se deja sentir la necesidad de un cambio de cuatro marchas, cuya tercera arreglaría mejor las cosas.

En estas condiciones, las posibilidades del 504 D con cambio automático no son muy superiores a las de un 2 CV 6 bien manejado, a menos que se mantenga bloqueada la segunda manualmente hasta su punto máximo, es decir, hasta los 100 km/h ., aproximadamente. Conviene destacar en este sentido que el cambio es preselectivo y que puede bloquearse previamente la palanca en la posición 2 ó 1, con lo que la relación elegida pasará automáticamente cuando la velocidad haya bajado lo suficiente. El empleo de esta técnica puede servir para que descansen los frenos cuando, por ejemplo, se baja de prisa un puerto o se conduce con rapidez a plena carga.

De todas maneras, el cambio automático presenta la doble ventaja de filtrar mejor los ruidos y las vibraciones del Diesel, y permitir una conducción más alegre en ciudad, incluidas las arrancadas.

Si en nuestra primera prueba del 504 D, con cambio manual, nos quejábamos de la pesadez de sus reacciones, esta vez parecía que se trataba de otro vehículo. Es cierto que la dirección sigue estando demasiado desmultiplicada, pero ha ganado en suavidad y, sobre todo, el coche se comporta de una manera más equilibrada en las curvas tomadas a gran velocidad. El coche se mantiene perfectamente neutro y basta con solicitarlo ligeramente para que su tren posterior se deslice de manera progresiva.

De esto se deriva una sensible mejora de la comodidad de conducción, de la manejabilidad general y una mayor resistencia al balanceo, que va unida a una suspensión más agradable, con lo que se anulan los resultados negativos de las carreteras con mal firme. En cuanto a los frenos, son bastante potentes en relación a las prestaciones del vehículo, además de mostrarse progresivos y bien equilibrados.

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En resumen, podemos decir que si la mecánica del 504 D se hubiera montado en una nueva carrocería, los especialistas y el público estarían de acuerdo en acoger positivamente la aparición del nuevo modelo. Desafortunadamente, la carrocería tipo 504, si bien muestra un buen nivel de acabado y equipo, ya está un poco anticuada, sobre todo en lo que se refiere a la altura de los flancos y de la carrocería en general, lo que interfiere consecuentemente en la visibilidad.

 

Fuente: AUTOPISTA Nº917, 12 de Septiembre de 1976.

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