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PRUEBA: Renault 12 S Familiar

Publicado en por tiempodeclasicos

 12 S Familiar 7

VIRTUDES

  • Confort muy apreciable en su caso.
  • Acabado muy completo en todos los particulares.
  • Buen estudio de la seguridad.

DEFECTOS

  • Sistema de abatido de los asientos delanteros, lento e incomodo.
  • Falta de circuitos independientes de frenado.

De la nueva gama Renault 12, recientemente presentada con sus variantes R-12, R-12 TL y R-12 S, también en versiones Familiar, es precisamente el R-12 S Familiar el más comentado, por ser la primera ocasión en que se dota a la carrocería Familiar del motor S con carburador doble y más potencia que el R-12 básico, que era el que exclusivamente propulsaba antes a la versión única del Familiar de la serie que nos ocupa, hoy a disposición del cliente —recalcamos— en las tres versiones: Familiar, TL Familiar y S Familiar, este último, al que dedicamos el presente trabajo. Es, pues, la «vedette» de la marca, siendo el turismo más caro de la fábrica vallisoletana y —por tanto— el cabeza de serie, derivado de la berlina R-12 S, y con el atractivo de un gran habitáculo, con buen espacio para el equipaje y lo práctico de la conversión en un magnífico coche para los viajes con toda la familia, o para un buen espacio de carga cuando se abate hacia delante el «baquet» posterior, muy útil para cazadores y pescadores, o para su utilización en el campo en general.

Lo interesante del nuevo Familiar S reside en que se ha conseguido, sin duda, el coche de este tipo más lujoso y desarrollado de la producción nacional, al incorporar a él todos los refinamientos que puede exigir el cliente más caprichoso y más amante del confort, dentro de la categoría de coche a la que pertenece. En líneas generales, procuraremos dar de él una explicación lo más amplia posible, para dar idea de qué coche se trata, y así poder informar al lector de la forma más objetiva, de manera que cuente con suficientes elementos de juicio a la hora de elegir coche.

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LA DENOMINACION «S»

Muchos confunden la «S» de los R-12 por la acepción «Sport». Ciertamente, no se sabe con exactitud qué es lo que la firma ha querido expresar con la letra referida, pero nosotros nos inclinamos más bien por el calificativo «Super» o «Special», en especial por el primero, que ha sido utilizado ya por la marca en coches como el R-4 Super. En definitiva, no es sino algo que muestra una mejora del conjunto con relación al modelo básico, pero no creemos que deba ser interpretado en ningún caso como «Sport», pues sería un tanto chocante e impropio el pensar en un familiar deportivo, que es lo que podría entenderse al conjuro de la palabra Sport. No casa bien el imaginar un coche con la familia —lleno de niños— corriendo en forma deportiva a lo largo de un trayecto de vacaciones o de fin de semana. Sin embargo, sí puede tomarse como turismo con prestaciones algo más que las normales, pero sin pasarse mucho, porque tampoco se trata de un coche más rápido de la cuenta, con una velocidad máxima que no llega a los 150 kilómetros por hora.

Tampoco su aceleración en el kilómetro con salida parada, que podemos cifrar en los treinta y seis segundos, da derecho a creer que se trata de un vehículo muy nervioso, y todo puede quedarse en calificarlo como turismo rápido, con el que se pueden hacer buenos promedios de marcha, pero siempre dentro de lo normal, sin entrar en el campo de lo fuera de serie, sport, gran turismo o deportivo. Y así creemos que lo entiende el usuario y el fabricante, que para lo fuera de serie, lo deportivo, cuenta en la marca con un modelo tan interesante como el Alpine, siempre codiciado, a pesar de los años.

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UN ACABADO MUY METICULOSO

Lo mismo que en la berlina R-12 S, pero más en este Familiar de igual acepción, se ha procurado el reunir el máximo de perfeccionamiento y detalles, que hacen del coche uno de los modelos mejor acabados y más completos de la producción nacional. Si observamos el coche por su aspecto exterior, vemos los nuevos parachoques, provistos de caucho en toda su extensión para evitar los desperfectos en las maniobras de aparcamiento, y en los que han desaparecido los escudos protectores, quedando por debajo únicamente unos vestigios que más bien son soportes de los parachoques o miembros para obtener una mayor rigidez en los mismos.

Los limpiaparabrisas, de color negro mate para evitar perjudiciales reflejos en la vista, son otro de los detalles que se aprecian a simple vista en el nuevo modelo, lo mismo que el gran limpiaparabrisas de la luneta posterior o “limpialuneta”, que funciona al tiempo que su lavaparabrisas o “lavatuneta”, actuado por motor montado en el tapón del depósito de agua, que va ubicado en la parte posterior del lateral izquierdo de la carrocería. Ni qué decir que el limpiaparabrisas normal lleva también lavaparabrisas a motor, pero el accionamiento de uno y otro es independiente, aunque se manda por la misma palanca y se dispone de dos velocidades de limpiado en las escobillas.

También exteriormente se aprecian nuevos tiradores de puerta, y respecto a los colores en que se ofrece el nuevo Familiar R-12 S, son: Blanco y tapicería granate, crema y tapicería tabaco, verde y tapicería tabaco, rojo y tapicería antracita y beige con tapicería marrón. Cinco distintas combinaciones, con colores de asientos y tapizados muy acordes con las tonalidades de las carrocerías.

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NUEVOS ASIENTOS CON REPOSACABEZAS INTEGRALES

Los nuevos diseños de asientos delanteros utilizados en el R-12 S Berlina se han montado en el Familiar. En realidad, derivan de los asientos anteriores del S, pero ahora, el respaldo se prolonga hacia arriba, ofreciendo un breve reposacabezas, que sujeta la nuca, no permitiendo que la cabeza entera repose sobre el mismo, como sería un auténtico reposacabezas. No obstante, cumple su misión en caso del funesto accidente de alcance de un coche por atrás, evitando la fractura de la base del cráneo, aunque esto sería muy problemático el asegurarlo, dado que no apoya toda la cabeza, y la inercia de la misma hacia atrás en ese tipo de accidente no es capaz de contrarrestarla por completo. Sin embargo, sirve perfectamente para descansar un rato con el respaldo tumbado e incluso descabezar un sueño reparador cuando se advierte cansancio, para luego continuar viaje.

A propósito, viene el hablar de que el abatimiento del respaldo hacia atrás continúa con el sistema de rueda o robinete giratorio, que es muy lento de accionar y nada agradable; no comprendemos cómo Renault, que tanto cuida el confort, no ha recurrido a las palancas típicas, que reducen la operación a un tiempo mínimo de apenas unos segundos, o un solo segundo si nos apuran. Por otro lado, todo lo que sea disminuir operaciones que distraigan la atención del volante es ganar en seguridad. Y para terminar con los asientos, envolventes y confortables, y algo menos en estos aspectos por lo que se refiere al «baquet» posterior, dotado de apoyabrazos central escamoteable; son muy útiles los nuevos bolsones que se han instalado detrás de los respaldos de los asientos delanteros, en los que caben mapas, libros, papeles, periódicos y otros objetos que convenga llevar a mano, por lo que se refiere a los ocupantes de los asientos posteriores.

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EL ASPECTO DE LA SEGURIDAD

Sin llegar a la conclusión de que el R-12, en términos generales, sea un coche resultado de un profundo estudio sobre la seguridad, como son, por ejemplo, los nuevos Volvo o los nuevos Mercedes —pero, sobre todo, los primeros—, y dado que ambos están muy dirigidos al mercado norteamericano, donde se exigen normas al respecto, no cabe duda de que el coche que nos ocupa presenta una serie de aspectos nada despreciable, tendentes todos ellos a conseguir un buen margen de seguridad en su utilización.

Por lo que se refiere a la seguridad activa —y repetimos buena parte de lo que ya hemos dicho en otras ocasiones, añadiendo lo que hay de nuevo—, no cabe duda al respecto de que la tracción delantera es un buen sumando, y conviene analizar que si el motor en voladizo puede considerarse como creador de efectos subviradores, que podrían resultar perniciosos en la conducción, no cabe duda de que éstos no se demuestran si no se pasa de límites que son, afortunadamente, muy amplios y, por otra parte, no cabe duda ,que tal disposición del motor aumenta la adherencia de las ruedas delanteras, lo que en buena lógica impide o contrarresta en gran parte dicho efecto subvirador. No se puede decir que se trate de un coche «cabezón», que por exceso de peso delante tienda a seguir recto en las curvas, y esto es la prueba evidente de que su carácter subvirador debe ser mínimo, a pesar de que por sus detractores no sea bien vista la disposición en voladizo del motor —por delante del eje delantero- a que nos referimos.

Otros aspectos de la seguridad activa en este coche son, por ejemplo, las grandes superficies acristaladas, que se complementan con el espejo retrovisor externo, para obtener una buena visión en derredor. Los mandos, agrupados, que evitan maniobras complicadas, son también otro particular de interés. Faros rectangulares de gran alcance, complementados con otros de iodo aún más potentes, dirección de cremallera y luneta térmica contribuyen igualmente a conseguir la tan deseada seguridad activa o seguridad en la conducción.

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SEGURIDAD PASIVA MUY COMPLETA

Complemento de la seguridad activa, en la que podríamos hablar también de un sistema de frenos muy eficaz y con muy poca tendencia al «fading», a pesar de un uso muy seguido y sin dejar tiempo a enfriarlos, y con el sólo punto negativo de no disponer de circuitos independientes, son una serie de conceptos que han sido bien estudiados y aplicados en cada caso.

En primer lugar, una gran resistencia del habitáculo, que se debe a la bien perfilada célula rígida perfilada en torno al espacio destinado a los pasajeros. Las puertas, con mecanismo de retención, que evitan la apertura intempestiva en caso de accidente. Por otra parte, la columna de dirección articulada, que impide el que se clave en el pecho del conductor la tija o eje del volante, éste, además, de material forrado de cuero y con brazos hundidos para evitar lesiones.

Los reposacabezas a que antes nos hemos referido, los captafaros en las puertas delanteras —¿por qué no en las posteriores?— y las luces intermitentes de funcionamiento simultáneo (“warning”) para señalizar al coche de noche en el caso de paradas de emergencia, son también particulares a considerar. Y desde luego, también los cinturones de seguridad, que, según el buen acuerdo de la marca son del sistema de bandolera y abdominal, o de anclaje en tres puntos, gracias a lo cual la protección no es sólo en el caso de cheque, sino, en el de vuelco.

También, considerando el caso de los niños, se ha dispuesto de seguro interior de las puertas para que no puedan ser abiertas inconscientemente por ellos durante la marcha.

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PRESTACIONES MÁS QUE SUFICIENTES PARA UN FAMILIAR

El coche probado por nosotros no tenía todavía los 1.000 kilómetros, y aunque hubiera hecho un pre-rodaje por los mecánicos de la casa, no se puede decir ciertamente que estuviera «suelto» del todo. De todas maneras, no esperábamos obtener de él unas prestaciones superiores a las del R-12 S Berlina, que probamos en octubre de 1971, y que se publicó en nuestra revista número 528, de fecha 21 del precitado mes, ya que se trata del mismo motor. Únicamente, por lo que se refiere a la prueba de aceleración con salida parada, hemos podido comprobar que es algo más lento (treinta y seis segundos en el Familiar contra treinta y cuatro en la Berlina ), sin duda porque pesa 55 kilos más, no habiéndose alterado en lo que se refiere a la velocidad máxima, que, como en aquél, y después de varias pasadas en distintos sentidos, se puede cifrar en los 150 kilómetros por hora.

Las distancias de frenado son: A 40 km/h.: 6 metros ; a 60 kilómetros por hora: 10 metros , y a 80 km/h .: 14 metros . Y respecto al consumo, es más variable que en la berlina. Así, por ejemplo, a una velocidad mantenida de 80-90, el consumo es de 8 litros a los 100 kilómetros; a la velocidad de 120-130, sube a 9, y a tope de sus prestaciones en autopista puede llegar a los 11 litros . Consumo algo mayor, sin duda —también como en la aceleración— por su mayor peso.

Son prestaciones, pues, bien interesándose, tratándose de un coche familiar, pues permite ser empleado a buena marcha y, sin embargo, no acusa un gasto de combustible que pudiera dañar al bolsillo en forma apreciable para un usuario medio.

 

Fuente: VELOCIDAD Nº708, 5 de Abril de 1975.

Texto: L. F. Medina.

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