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PRUEBA: Renault 4

Publicado en por tiempodeclasicos

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VIRTUDES

  • Buena accesibilidad para los bultos.
  • Excelente sincronismo de la caja de cambios.
  • Buena robustez del motor.

DEFECTOS

  • Ventanillas de corredera anticuadas.
  • Salpicadero de pésimo diseño.
  • Consumo de gasolina algo elevado. 

Con la salida de la versión "Super" de este modelo, podemos decir que FASA-Renault ha alcanzado la unificación de producción en lo que a grupos motopropulsores se refiere. Esto tanto cara a la fábrica como a los consumidores representa una gran ventaja, por cuando significa una gran reducción de los stocks de piezas de almacén en los concesionarios y una mayor facilidad para la obtención de toda clase de repuestos. El motor escogido como caballo de batalla de FASA es el típico del R-8, que con variar las dimensiones de los pistones o con un aumento de la carrera del cigüeñal se logran las distintas cilindradas que con el mismo bloque permite el motor del R-8. Así, con 850 c.c. este motor se monta en el R-4, con 998 en el R-8, con 1.108 en el R-10 y con algo más de 1.200 c.c. en el R-12.

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INSPECCIÓN A COCHE PARADO

Para poder dar un criterio sobre el Renault-4, es indispensable identificarse con el coche efectuando una serie de pruebas, las que hará igualmente el futuro comprador; por ello, nuestro primer contacto con el coche es a vehículo parado. En sí, el R-4 Super no es un nuevo modelo para nosotros puesto que exteriormente por su carrocería es idéntico al anterior modelo. El R-4, sin embargo, ha recibido un gran número de mejoras con relación a su antiguo estado, que si no permiten tratarlo corno a un nuevo modelo, sí le dan mayor categoría a este coche que con los retoques, algunos de ellos de base, con que viene dotado se permite tutear a otros coches de sus mismas características y de un precio más elevado.

En el interior, el confort del R-4 ha sido particularmente cuidado sobre todo en lo que concierne a los asientos delanteros que ahora son independientes y mucho más mullidos y cómodos. El salpicadero por su parte ha sido rediseñado sin gran fortuna, puesto que da la sensación de mala calidad debido al simil-plástico duro empleado. A la derecha, una útil guantera ha sido habilitada, así como las puertas han recibido unos apoyabrazos, ya que las ventanillas siguen siendo del incómodo sistema de corredera. Con vistas a una utilización rural, el modelo cuenta con una puerta trasera que le hace muy accesible para toda clase de bultos. Si bien en ciudad el coche resulta muy manejable, es en las malas carreteras donde es francamente brillante y en particular en los medios rurales, donde mayor aceptación de público puede tener.

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RENDIMIENTO

El R-4 viene provisto con el motor que equipa habitualmente a los R-8, pero cuya cilindrada ha sido reducida a 850 c.c. La robustez del motor es a toda prueba gracias al cigüeñal con cinco puntos de apoyo que elimina buena parte de las nocivas vibraciones que solían tener los antiguos motores con tres puntos de apoyo. La potencia anunciada es de 35 CV SAE a 5.000 r.p.m., lo que da una idea de lo holgado de este conjunto. El motor no es muy ruidoso hasta que se llega a los límites de sus posibilidades, en el que dado lo próximo al habitáculo de los pasajeros éste se deja sentir con bastante intensidad, pero sin causar grandes molestias. La refrigeración por agua se efectúa por un circuito cerrado de manera que ahorra las fastidiosas verificaciones sobre los niveles del agua, tan importantes sobre todo en verano. En suma, el conjunto motopropulsor es de una robustez a toda prueba, mil veces experimentados en los motores de los R-8 y que forma parte de un pequeño grupo de motores que tienen fama de no dejarnos tirados nunca.

VELOCIDADES

El Renault-4, dado su fin eminentemente utilitario, no tiene una velocidad punta grande, sino más bien discreta. En la autopista de La Coruña, la velocidad máxima por nosotros alcanzada fue de 116 Km/hora. A pesar de esta velocidad punta que puede parecer discreta, el R-4 aguanta muy bien una velocidad crucero de 105-110 Km/hora. Dado la pequeña potencia del motor, las cuatro plazas restan mucha velocidad punta y sobre todo mucho reprise. Por ello en las performances de este modelo habrá que tener muy en cuenta las plazas que se ocupen en el coche y la cantidad de carga con que esté relleno el pequeño compartimento que existe tras los asientos traseros.

ESTABILIDAD

La tracción delantera que, repetimos, a un nivel medio y bajo de conducción es más fácil de llevar que un coche convencional y confiere a este modelo una gran estabilidad sobre todo en curvas largas y a alta velocidad, ya que en curvas seguidas a izquierdas y derechas el peso de la parte trasera o la ausencia o existencia de pasajeros en la parte posterior del vehículo condiciona grandemente su conducción. Las ruedas Michelin que equipan de serie el coche son las más adecuadas para este tipo de coche aparte de tener una gran duración. También en suelo mojado lo bajo del centro de gravedad y su ligero peso le confieren una gran seguridad.

TRANSMISIÓN

La caja de cambios del R-4 es la misma que la del R-8 y va situada en el salpicadero. El accionamiento del cambio es muy sencillo y se logra con el juego y muñeca. El cambio es más corto que el de origen del R-8. En cuanto al embrague, éste es muy progresivo y solamente si se le solicita sin tener la precaución de soltarlo rápidamente se gasta en cuestión de 10.000 Km. Una de las grandes ventajas de este embrague es que en caso de estar acabado se puede seguir cambiando de marchas a base de cambiar alto de vueltas.

SUSPENSIÓN

La suspensión del R-4 es independiente a las cuatro ruedas, con barras de torsión, amortiguadores telescópicos y barra estabilizadora. La tracción delantera de este coche es de una notable facilidad de conducción en terrenos muy bacheados en los que la notable altura del conjunto hace mucho más fácil el tránsito por terrenos abruptos. Si bien en ciudad y en mal pavimento el coche responde magníficamente, es en el campo, en las pequeñas carreteras vecinales, donde el R-4 gana a casi todos sus oponentes. Tan sólo hay que incriminar al coche su vaivén característico de los coches con tracción delante y poco peso atrás.

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DIRECCIÓN

La dirección de cremallera de una gran precisión como todas las de Renault tiene un excelente radio de giro que le hace muy útil en ciudad, asimismo que en las zonas rurales, donde cabe por los lugares más insospechados. El volante, de diseño retocado con respecto al anterior, es de dimensiones agradables y cómodo si bien no se puede decir que sea elegante, ni tampoco en este caso el salpicadero, como ya indicamos en el capítulo "Inspección a coche parado".

FRENOS

Los frenos del R-4 son todos de tambor, pero de una eficacia bastante acrecentada. Si bien hubiésemos deseado que al menos los frenos delanteros fuesen de disco, la casa Renault, que en cuanto a frenos de disco tiene una política muy restringida, decidió que no fuese así, no obstante, las ventajas de estos últimos. La eficacia de los frenos en frío es bastante buena; sin embargo, cuando éstos se recalientan, y más que en los tambores, la responsabilidad recae en el líquido de frenos, que es de muy mala calidad, y al recalentarse pierde gran parte de su eficacia.

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CONSUMO

Si bien pensábamos que el consumo, y siguiendo las directrices de la casa, se iba a circunscribir alrededor de los 7 litros, nos extrañó el ver que en ciudad éste ascendía a 8,8 litros y apurando las marchas en un recorrido de montaña subía hasta 9 litros. Esto puede ser debido a que el motor del R-4 con sus 35 caballos, al tener que sobrellevar una gran carga, sobre todo con cuatro personas a bordo, necesita ser apurado hasta 5.000 r.p.m., y de ahí este consumo un poco elevado.

 

Fuente: VOLANTE Nº20.

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