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PRUEBA: Renault 8 TS Segunda generación

Publicado en por tiempodeclasicos

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El Renault 8 TS es, sin lugar a dudas, el vehículo que más ha hecho por el automovilismo deportivo nacional, y su nombre merece, por derecho propio, escribirse en letras de oro en la historia particular de este deporte. La creación en el año 1969 de la Copa Nacional Renault 8 TS por la Federación Española de Automovilismo, en colaboración directa con Fasa-Renault, convirtió a este coche en el pionero del automovilismo deportivo nacional, enterrando para siempre el hasta entonces dominante "clasismo de la potencia", y permitiendo a todo aquel que soñara con iniciarse en este deporte la posibilidad de competir en total de igualdad con el resto de los participantes y sin un excesivo esfuerzo económico.

Son cinco años los que han pasado desde las primeras carreras, y es ahora cuando hemos comenzado a recoger los frutos de aquella idea, pues los nombres de sus protagonistas son los mismos que en la actualidad encontramos a la cabeza de otros campeonatos de mayor envergadura; esto demuestra por si solo que la TS ha sido una gran escuela en la que se ha formado una completa y auténtica generación de pilotos, de los cuales depende de manera predominante el auge y el buen nombre de este deporte en España.

Pero aún hoy, a los cinco años de su creación, la TS sigue en su puesto; los coches son los mismos y las condiciones también. Puede que ahora su interés quede algo velado ante la existencia de vehículos más potentes y campeonatos más ambiciosos, pero lo cierto es que sigue siendo el marco adecuado para la iniciación en este deporte, y ésa ha sido su idea de siempre. Año tras año va dando nuevos nombres para el automovilismo y demostrando las magnificas cualidades de este modelo como vehículo de iniciación; las carreras siguen siendo reñidas y emocionantes al ciento por ciento, y es que la TS ha sido, es y será siempre joven.

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DETALLES DEL COCHE

Sobre una base, casi en todo similar a la de los Renault-8, el TS se destaca en su aspecto exterior por los atractivos y llamativos tonos de su pintura, aunque, en realidad, durante las carreras ésta queda casi completamente tapada por números, carteles publicitarios, etc.; pero lo cierto es que si nos entretenemos en ir quitándolos nos encontramos con un coche fino y elegante. No en balde el R-8 es un coche de continua actualidad en el país desde hace más de siete años y que mantiene desde siempre una situación de privilegio dentro del mercado.

Pero donde más se aprecia la "garra" deportiva del TS es en el habitáculo, pues sin olvidar en ningún momento que es un vehículo de serie, el TS se sabe adaptar tanto a las calles y carreteras como a la pista de cualquier circuito y, por lo tanto, el interior es cómodo y elegante, pero a la vez, todo se presta a facilitar al máximo la labor al conductor.

Los asientos son de dibujo anatómico, base corredera y respaldo reclinable, para permitir así una correcta postura; ante el volante y sujetar correctamente al cuerpo en curvas; por otro lado, detalles como un asidero en el asiento del copiloto señalan que el coche no está pensado para ir despacio.

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El tablero de mandos es de madera y la dotación se agrupa en cinco relojes que disponen de los aparatos necesarios para el control de la mecánica. El volante, por su parte, es de un buen diámetro y grosor, aparte de ir forrado de cuero para asegurar una correcta sujeción de la mano, y también la palanca de cambios dispone de un excelente pomo, aunque su recorrido entre marchas resulta algo largo. Los pedales, por su parte, están correctamente situados, y tienen las dimensiones adecuadas para permitir efectuar con facilidad todo tipo de maniobras. Contado esto por delante, es fácil comprender que lo más destacable del TS se centra en el puesto del conductor, pues la facilidad de los mandos, tanto principales como secundarios, es perfecta, y todo está pensado para servir al conductor, lo cual no puede ser más lógico en un coche realizado para aquellos que disfrutan conduciendo.

El resto de los detalles, tanto interiores como exteriores, son en todo similares a los de R-8, y goza de una excelente habitabilidad, confort de marcha, visibilidad y climatización. Eso sí, el motor ve aumentada su potencia nada menos que en 16 CV respecto al modelo base, pero, con todo, este coche callejea con igual facilidad que la característica en su hermano menor, y sólo cuando se pisa a fondo el acelerador se da uno cuenta de la diferencia que existe entre ambos.

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POSIBILIDADES DEPORTIVAS

Las posibilidades deportivas de los Renault 8 TS son de por sí bastante amplias; pero, eso sí, manteniendo el coche de estricta serie y tan sólo con esas modificaciones mínimas autorizadas en el campeonato se han de limitar a competir en la Copa y, en toda caso, en algún rallye regional.

En efecto, la potencia del coche se ha quedado ya algo reducida para las exigencias de las competiciones actuales, y los 56 CV que da de serie sólo se pueden aprovechar y lucir en confrontación directa con vehículos similares. Así, pues, comenzaremos por señalar que es precisamente en la Copa TS donde se pueden conseguir mejores resultados y, naturalmente, una mayor promoción de los pilotos.

Durante la temporada actual se disputan ocho pruebas, una de rallye (en esta ocasión, el Gibralfaro, que se realizó al comienzo de la temporada), y el resto, en circuito (Jarama, Estoril, Alcañiz y Montjuich), siguiendo la tónica general del resto de 1as temporadas, pues el reglamento suele tener muy pocas variaciones de año a año. Para participar en las carreras de la Copa basta con inscribirse en la F.E.A. por medio de la Federación Regional que en cada caso corresponda, y una vez aprobada se puede comenzar a correr en dichas pruebas. Digamos también que la inscripci6n es gratuita y que los premios y trofeos son abundantes, permitiendo que al menos los diez primeros clasificados de cada prueba reúnan una aceptable cantidad en metálico.

Otro detalle importante está en el escaso costo de mantenimiento de las vehículos, pues apenas requieren más cuidados que los de un coche normal, y su recambio es sencillo y barato; eso sí, los auténticos campeones tan sólo los usan para las carreras y mantienen así al coche en perfecta estado y a punto.

Pero lo realmente importante está en la maestría que se adquiere al volante de estos coches durante las carreras de la Copa, y especialmente durante las pruebas en circuito. En efecto, treinta o treinta y cinco coches de idénticas posibilidades dentro de la "estrechez" de un circuito ponen a prueba de una manera continua la habilidad, el buen hacer y los reflejos de los participantes. Rodar dentro del pelotón central cuando los coches apenas van separados por escasos centímetros supone una buena prueba para todos los pilotos; luego, el poder saltar de dicho pelotón es empresa para la que se requiere un talento de auténtico campeón. Son vueltas y más vueltas rodando parachoques con parachoques y esperando el más mínimo fallo del rival para (siempre en un alarde) lograr rebasarle; las frenadas se apuran al máximo, las curvas se trazan al milímetro por la trayectoria adecuada y el accionamiento de todos los mandos ha de ser completamente perfecto para conseguir finalmente un buen resultado.

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El anverso de esta moneda en la TS es doble: por un lado, es frecuente encontrar algunos pilotos poco deportivos, que introducen en sus coches modificaciones no autorizadas para conseguir cierta ventaja sobre sus rivales; pero esto está perfectamente controlado, y las verificaciones técnicas y las revisiones de oficio se encargan de localizar a los culpables, que luego son excluidos de las carreras o incluso del campeonato. Por otro lado, una conducción en masa se presta a maniobras poco deportivas, y nos encontramos con trazados antirreglamentarios por encima de los arcenes, empujones entre coche y coche, a más de una serie de tretas que tratan de reducir los comisarios deportivos con los avisos o la exclusión de todos aquellos que no "juegan limpio". Con todo, la participación en una de estas carreras es siempre algo duro y que pone a prueba el temple y la buena estrella de los pilotos; se ha de comprender que si un pelotón de coches que andan y frenan igual se lanzan hacia una curva por la que sólo entran de una vez tres o cuatro y nadie quiere ceder, siempre ha de suceder algo "sonoro" y, entre trompicón y trompicón, no se pueden tener muchos miramientos para salir airoso, pues es frecuente encontrarse con un coche atravesado por delante a escasos metros del parachoques propio. Eso sí, que quede bien presente que los que logran triunfar en estas carreras son los pilotos más "finos", es decir, aquellos que se basan más en el buen hacer automovilístico que en derrapajes y frenadas exageradas, que en realidad no suponen más que una pérdida de tiempo.

Otra cosa a tener en cuenta es que la participación en las carreras de la Copa TS es bastante selectiva, pues las parrillas de salida se ordenan de acuerdo con los tiempos de entrenamiento, y siempre son más los inscritos que los que caben en pista y, por lo tanto, son muchos los que quedan fuera. Para ir practicando y entrenando lo suficiente hasta lograr unos tiempos que le permitan entrar en las carreras de la Copa, los pilotos noveles pueden inscribirse en carreras de grupo 2, que suelen disputarse hasta 1.150 o 1.300 c.c., y en las que, aparte de ser, menor el número de participantes, la diferencia de potencia entre los coches les permite rodar más desahogadamente y hacerse así al coche dentro ya de las auténticas carreras.

Aparte de esta utilización, los TS admiten todo tipo de preparaciones tanto en grupo 2 como en grupo 5, mediante las cuales se pueden realizar vehículos de rallye sumamente competitivos. No olvidemos que Lucas Sainz ganó el campeonato de España de rallyes del año 1971 disputando casi todas las pruebas puntuables a bordo de uno de estos coches preparado al límite de sus posibilidades dentro de la categoría de nacionales.

Con todo, los TS resultan ser unos vehículos excelentes tanto para iniciarse en competiciones por medio de la Copa como para disputar rallyes, una vez preparados hombres y máquinas.

Disputar el campeonato de la TS permite también una excelente promoción para los pilotos, pues las carreras se siguen con el máximo interés por todos los aficionados, y los pilotos que destacan pueden recibir un buen número de ayudas y ofertas de todo tipo. Tampoco se ha de olvidar que, aunque no es nada oficial ni reglamentado, los campeones de todos los años suelen luego probar fortuna dentro del equipo oficial de Renault, y eso supone por sí solo el estar junto al borde de las más altas cimas dentro del automovilismo deportivo nacional.

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DETALLES MECANICOS Y CONDUCCION

Como ya hemos señalado varias veces a lo largo de este trabajo, para participar en la Copa TS los coches no han de tener ningún tipo de modificación ni preparación respecto a los producidos en serie; pero esto no es del todo exacto, pues el reglamento indica toda una serie de modificaciones obligatorias y otra de voluntarias; aparte de las naturales modificaciones obligadas en todo vehículo de competición y encaminadas a aumentar la seguridad de los pilotos. Estas últimas consisten en instalar un arco de seguridad interior, corta corrientes interior y exterior y un extintor de polvo seco de una capacidad de cinco kilogramos.

Las modificaciones obligatorias son las siguientes:

1: Desmontar las cuatro puntas de los paragolpes. -Esta medida se ha tomado para evitar que los coches puedan engancharse entre sí en caso de choque, y se señala también en el reglamento que el cuerpo central de los parachoques y los cuatro escudos protectores han de conservarse.

2: Realizar un pequeño taladro en los espárragos de sujeción de la tapa de balancines ligeramente por encima de las tuercas.-El taladro es, simplemente, para facilitar el precintado de los motores, en caso de existir reclamación o verificación de oficio.

3: Montaje de la suspensión Rallye original de Fasa-Renault, tal y como se sirve al cliente, es decir, muelles, amortiguadores y limitador de frenada.-Con este equipo se consigue una menor altura trasera y una mayor dureza de suspensión, que se dejan sentir de manera notable en el comportamiento general del coche.

4: Cortar los tacos limitadores de recorrido de suspensión.-Con esto se busca una ampliación de las mejoras de suspensión ya señaladas, en el párrafo anterior, pues se ha de tener bien presente que estos coches trabajan de manera constante al límite de sus posibilidades, y, por lo tanto, el capitulo de estabilidad se ha de cuidar de muy especial manera.

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Por su parte, las modificaciones voluntarias a las que autoriza el reglamento son las siguientes:

1: Montaje supletorio de un manómetro y termómetro de aceite en el tablero.

2: Rectificar las muñequillas del cigüeñal concéntricamente a la medida original y hasta la cota 0,10.

3: Los surtidores de alta son libres.

4: Las bujías son libres, a condición de que la rosca sea de la misma medida que las de origen.

5: La marca y tipo de las pastillas y material de fricción de las zapatas de freno son libres, a condición de ser dimensionalmente idénticas a las de origen.

6: El único reglaje libre de todo el vehículo, aparte de los ya reseñados y de la separación de platinos y calado de encendido, es de taqués, debiendo estar todos los demás conforme indica el manual de reparación del coche.

7: Se permite modificar la chapa guardapolvo de los frenos de disco para mejorar su refrigeración.

Como se puede apreciar, las modificaciones son mínimas, y, pese a todo, el afinar a la perfección uno de estos coches para conseguir esa mejoría buscada por todos de unas décimas de segundo es un arte muy especial que conocen a fondo mecánicos y pilotos. En efecto, dentro de la igualdad del conjunto los cuidadores o preparadores de estos coches (que en muchos de los casos son los propios pilotos) saben estirar los límites impuestos por el reglamento sin llegar a romperlos, pero apurándolo todo al máximo, al igual que ocurre con las preparaciones de los grupo 1, y ese saber hacer mecánico es también fundamental de cara al buen resultado final, lo cual es por sí solo otro aprendizaje dentro de la Copa.

En circuito, los coches se comportan con una extraordinaria docilidad, pues tanto sus dimensiones como su reparto de pesos les confieren una gran estabilidad y se controlan con toda corrección incluso en las situaciones más apuradas. En el circuito del Jarama los tiempos de los TS están sobre los 2'10", una cifra más que estimable para coches de tan escasa potencia y que en la recta "sólo" alcanzan los 145 kilómetros/hora; su sistema de conducción es el clásico de un “todo atrás”, sin duda, el sistema más correcto para iniciarse en competiciones, tanto por su facilidad de acople en curvas cerradas como por la finura que exige en la conducción para obtener buenos resultados. Y esto es lo realmente difícil con los TS, lograr saltar del pelotón central y situarse por delante, a sabiendas de que el más mínimo fallo en la conducción hará perder .en cuestión de segundos un buen número de posiciones; por ello los pilotos que destacan en estos campeonatos son realmente dignos de ser tenidos en cuenta, y eso es lo realmente importante al hacer un balance final de la Copa Renault-8 TS.

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CARACTERISTICAS TECNICAS

Identificación:

Tipo: Turismo especial.

Grupo: Segundo.

Número homologación FIA: 1.560.

Identificación fabricante: Fasa 1.136 (motor serie Transfer).

Carrocería:

Tipo: Berlina, 4 puertas.

Longitud máxima: 3,995 metros.

Anchura máxima: 1,490 metros. Altura máxima: 1,350 metros. Peso: 800 kilos.

Motor:

Situación: Trasero, longitudinal. Número y posición de los cilindros: Cuatro en línea.

Calibre/carrera: 70/72 mm.

Cilindrada total: 1.108 c. c.

Relación de compresión: 9,5:1.

Carburación: Un carburador Weber 32, HDS.

Potencia máxima: 56 CV (DIN) a 5.000 r.p.m.

Par máximo: 8,5 mkg. (DIN) a 3.500 r.p.m.

Transmisión:

Tipo tracción: Trasera.

Embrague: Monodisco en seco.

Cambios: Cuatro velocidades sincronizadas y MA.

Relación entre marchas: Primera, 3,61:1; segunda, 2,25:1; tercera, 1,48:1; cuarta, 1,03:1; MA, 3,08:1.

Relación grupo cónico: 4,125:1.

Suspensión:

Tipo: Ruedas independientes, con muelles helicoidales, amortiguadores telescópicos y barra estabilizadora delantera.

Frenos:

Circuito: Hidráulico simple, con limitador de frenada.

Delanteros: Disco.

Traseros: Tambor.

Dirección:

Tipo: Cremallera. Desmultiplicación: 20:1.

Diámetro mínimo de giro: 9,25m.

Ruedas:

Llantas: En chapa estampada, con aberturas para refrigeración de frenos.

Medida llantas: 4 J 14.

Neumáticos: Radiales

Medida neumáticos: 135 X 380.

 

HISTORIA DE LA COPA RENAULT 8-TS

 

Fuente: CUATRORUEDAS Nº116, Agosto de 1973.

DOSSIER: Renault R8

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