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PRUEBA: Dodge Coronado Automatic (Chrysler Argentina) (Priemra parte)

Publicado en por tiempodeclasicos

 

El manejo simplificado al máximo 

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A mediados del año pasado tuvimos oportunidad de probar el Dodge GT; ahora le tocó el turno a su hermanito mayor: el Coronado Automatic. Particularidades y características del primer auto nacional equipado con transmisión automática

Pro

  • Muy cómodo para manejar en ciudad.
  • Logrado interior.
  • Correcto funcionamiento de la caja automática.
  • Cómoda dirección, para el tránsito ciudadano, como así también para estacionar.

Contras

  • Zona ciega mirando por el espejo retrovisor.
  • Suspensión un poco blanda.
  • A más de 130 Km/h se pierde un poco de sensibilidad sobre la dirección del coche.

Puntaje final: 79.82

Sentarse en el nuevo Dodge con caja automática, poner el motor en marcha, colocar el selector en la letra "D" (Drive) y rumbear a Mar del Plata sin tocar la palanca de cambios ni tener que usar el pie izquierdo para presionar ese pedal denominado embrague es una experiencia realmente interesante. Por supuesto que tiene sus contras y la primera con que tropezará el conductor común (es decir, el que nunca manejó coches con caja automática) es la terrible sensación de tener un brazo (el derecho) y una pierna (la izquierda) que le están sobrando. Apenas uno se sube al auto e inicia la marcha, el reflejo y la costumbre hacen que uno quiera poner segunda, previa apretada del pedal de embrague, y sólo se encontrará con el piso alfombrado.

Después de unos quince o veinte minutos, uno ya se acostumbra y se acaban los intentos de manotones a la palanca.

Por supuesto, este nuevo producto de Chrysler terminará por modificar el estilo de manejo de sus compradores. Es muy factible que el propietario comience a frenar con el pie izquierdo o se acostumbre a hacer maquinalmente los famosos "rebajes" que hasta ahora estaban reservados para los que sabían o simplemente para los loquitos que no sabían pero igual los hacían... mal.
Nuestro espíritu deportivo no cambiaría nunca una caja Hewland por una automática y no vamos a negarlo... cuando nos subimos al Dodge lo hicimos con espíritu de crítica. Apenas nos sentamos tras el volante ya estábamos con la boca torcida y pensando: "Vamos a ver qué pasa con este aparato de vejetes...". Anduvimos unos quince minutos y nuestra cara había cambiado. No teníamos nada que criticarle y les podemos asegurar que nos propusimos hacerlo a toda costa. El andar era agradable y la caja de velocidades automática es sumamente cómoda para quien quiere olvidarse de administrar el motor por medio de la transmisión. Al rato ya hacíamos rebajes a segunda y primera de fuerza y una hora más tarde nos hicimos amigos del Dodge.

Por la ciudad...

Pese a su aspecto de cliptodonte es maniobrable y no es necesario hacer yoga para esquivar autos en tránsito rápido. La dirección hidráulica ayuda a compensar su desmultiplicación algo excesiva. La salida (pique) es respetable porque si bien no está a la altura de un Fiat 1600 -por ejemplo- el Dodge ofrece un reprise superior al que sería capaz de obtener el usuario o comprador potencial del Dodge. Pues muy pocos andando en ciudad o en ruta tirarían una segunda de 80/85 kilómetros por hora pues a esa velocidad ya usarían la tercera velocidad (1:1). Los 16 segundos y chirolas que demora el auto en levantar los 100 Km/h es un tiempo más que bueno para un auto de caja automática. Por otra parte es importante destacar que aunque se pise el acelerador siempre a fondo, los cambios de velocidad en ningún momento son bruscos o se siente el "tirón". El acople se muy suave y el auto gana en serenidad de marcha.

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El consumo en la ciudad es normal. Aunque suponíamos que sería mayor debido al consumo de HP que significa llevar montada una caja automática, el Dodge nos entregó 5.8 kilómetros (seis para redondear cifras) por cada litro de combustible. Ni más ni menos que sus competidores directos.

La suspensión es ideal para ciudad. Los elementos elásticos y amortiguadores son blandos y logran que el auto en el empedrado o malas calles se comporte con una suavidad poco común. En particular pensamos que no tiene mayor sentido disponer de una suspensión tan agradable para city corriendo riesgo en ruta y especialmente en curvones veloces o muy cerrados donde el auto rola en demasía. Simplificando, nos gustaría un poco más de rigidez en la suspensión aunque otros lo prefieran tal cual.

El interior es una especie de cápsula espacial donde el mundo exterior no existe y sólo cuando se anda rápido por calles empedradas el habitáculo es algo ruidoso debido a los "traqueteos" a que es sometida la suspensión. El estacionamiento es simple.

En conclusión, el Dodge es manejable en ciudad, se deja llevar y no se siente sentado al volante su tamaño, que por cierto es grande.

Un viaje en ruta

Como somos medio locos por los viajes -cuando hacemos las valijas ya nos empiezan a crecer los colmillos-, en lugar de comportarnos como normales y dirigirnos hacia Córdoba, Mar del Plata o Mendoza... apuntamos hacia San Antonio Oeste ida y vuelta.

Apenas salimos a la ruta viajamos a una velocidad crucero de 140 Km/h, con tiradas esporádicas a 155/160 Km/h. Hasta la velocidad de crucero estimada en 135/140 Km/h el comportamiento del auto es muy bueno. No "navega", la estabilidad direccional es buena y realmente anda derecho incluso en caminos no muy parejos. En curvas veloces tiende a abrir el radio de la curva (subvirante) y la sensación no es muy agradable debido a su extremado "rolido" y a la dirección hidráulica que no deja sentir el comportamiento del auto. No transmite sensaciones, pero como ningún usuario lo exigiría tanto, nuestras explicaciones del caso tiene poca aplicación práctica.

La posición de manejo es buena por ser auto típico norteamericano. Con el asiento deslizado a fondo, la posición frente al volante es correcta. Los brazos quedan en ángulo de 120 grados que en teoría es la ideal, pero o el asiento es muy bajo o el volante está muy alto, porque un conductor de tamaño medio, es decir, 1.73 m de altura tiene que mirar por debajo del volante. Los pedales (solo dos, acelerador y freno de tamaño familiar) son cómodos y se "encuentran" enseguida. El tablero es completo y todo está indicado. Amperímetro, presión de aceite, temperatura de agua, tanque de nafta, amén del velocímetro, odómetro y un cuentavueltas que en coche de este tipo no es de mucha utilidad.

Cuando viajamos en ruta nos dimos cuenta que en caminos veloces con pozos, lomos de burro y cruces a nivel, la suspensión comienza a resentirse. Indudablemente no es un auto como para andar por caminos de tierra, La suspensión enseguida hace tope y cuando se nos ocurrió saltar un lomo a 100 Km/h el golpe al caer fue fenomenal. De todos modos el auto cayó derecho y enseguida vuelve a transitar normalmente sin desacomodarse demasiado.

Coronado-Automatic-1.JPGCuando se nos ocurrió saltar un lomo a 100 Km/h el golpe al caer fue fenomenal. De todos modos el auto cayó derecho y enseguida vuelve a transitar normalmente sin desacomodarse demasiado

Si hay que sortear una curva de 70 Km/h y la velocidad a que uno circula es de 150 Km/h no hay nada más que apretar el freno dosificándolo a gusto, enganchar la segunda de fuerza y doblar pisando fuerte. Eso sí, hay que tener cuidado porque en caminos de tierra la cola se va de viaje y debido a la dirección hidráulica se hace un poco lento el trámite de corregirla. El problema con que se puede tropezar es en curvas muy lentas o simplemente en calles mojadas mientras la palanca indica "Drive". A nosotros nos pasó cuando doblábamos en una esquina de la ciudad de Viedma. El piso estaba mojado y doblamos a 20 Km/h. Apenas pasamos la mitad de la curva pisamos a fondo. El coche respondió al principio, pero inmediatamente la caja automática enganchó segunda y estuvimos a un pelito de parar contra un almacén. Ese lapso que tarda en pasar de primera a segunda es suficiente para que el auto quede sin potencia en las ruedas motrices y el auto se ponga de costado sobre piso mojado. Un consejo; si se hace el loquito al doblar en una esquina con cuneta de agua ... use la primera de fuerza (manual) y no siga en "Drive", caso contrario la solución es doblar despacio.

En la aceleración propiamente dicha no encontramos diferencia entre hacerlo con la palanca en "D" o usando la primera y la segunda de fuerza. Las diferencias no llegaron a un segundo entre uno y otro sistema.

Otra contra es la posición del volante. Si bien no molesta en lo que se refiere a la posición correcta de manejo, el aro de la bocina completa se interpone justo en la línea visual hacia los instrumentos que por otra parte no son de lectura rápida.

Los detalles

La radio, contra lo que sucede en la mayoría de los autos de industria nacional, es excelente. No tiene interferencias y los dos parlantes dan una sonoridad estupenda al aparato. Andando por el centro de la ciudad, aunque parezca mentira..., la radio se escucha. Digamos que por el valor del auto, faltaría que la antena fuese automática.

Los asientos son cómodos pese a ser enterizos. Tanto adelante como atrás están equipados con apoyabrazos que a la vez separan los asientos. Son anatómicos y aumentan la comodidad en viajes largos.

Al igual que el Polara o el GT, el nuevo Dodge tiene un vano motor muy, pero muy accesible y todo está a mano en caso de reparación. El interior en general está muy bien terminado, con buen gusto y los elementos que se emplearon son de calidad, a excepción del cenicero que es algo "barato". En el aspecto exterior no hay novedades y lo que sí es discutible estéticamente es la gruesa bagueta cromada que circunda los pasaruedas delanteros y traseros.

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Para los que gustan del viaje veloz les diremos que la velocidad máxima es normal. Por ser un motor de cilindrada superior a lo normal entrega una velocidad de crucero elevada aunque la máxima no llega a los 160 Km/h. Para ser exactos en varias corridas en sentidos opuestos promediamos 22 segundos 4 décimas, que son 157.89 Km/h.

Conclusiones

Empecemos por las positivas para no pecar de criticones: 1) El coche indiscutiblemente tiene un buen andar en ciudad aunque la suspensión sea demasiado blanda. 2) El interior está logrado y destila "calidad". 3) La caja de velocidades automática Torqueflite es muy cómoda y de funcionamiento correcto. 4) La relación consumo - comodidad arroja un coeficiente que habla en favor del Dodge. 5) La dirección hidráulica alivia inconvenientes que ocasiona el hecho de ser un auto grande y lo hace maniobrable. 6) Capacidad de baúl muy buena. 7) Radio impecable. 8) Cinturones de seguridad de fábrica pese a ser de cintura en lugar de bandolera combinada. 9) Posición de manejo casi correcta. 10) Instrumental completo aunque de lectura lenta. 11) Buenos frenos (de disco adelante). 12) Comodidad absoluta para entrar y salir del auto tanto sea adelante como atrás y 13) y muy importante y algo realmente positivo la garantía que ofrece Chrysler sobre el funcionamiento de la trasmisión automática que es de nada menos que 300.000 KILÓMETROS.

Y aquí lo negativo: 1) Suspensión demasiado blanda que produce sensación de inseguridad viajando fuerte en ruta. 2) Buscar la forma de que la palanca selectora sea más efectiva en cada punto para evitar posibles equivocaciones. 3) La dirección deja de ser efectiva a más de 130 Km/h y se pierde sensibilidad sobre el coche. 4) No muy apto para malos caminos debido a la suspensión y 5) un sector "ciego" impresionante que hace que por el espejo retrovisor no se tenga una visión clara y real de lo que acontece a nuestra cola. Se puede esconder fácilmente un Fiat 600.

En pocas palabras y para finalizar, un auto ideal para quien cree que el manejo es algo circunstancial y desea simplificarlo al máximo, gozando de comodidad plena. Para ellos nada mejor que el nuevo Dodge automático.

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Fuente: CORSA Nº205, Marzo de 1970. 

PRUEBA: Dodge Coronado Automatic (Chrysler Argentina) (Segunda parte)

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