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PRUEBA: Stromberg Furia

Publicado en por tiempodeclasicos

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El legendario modelo Seven hace ya algún tiempo que dejó de interesar a la marca Lotus, que tras fabricarlo durante muchos años, lo suprimía de su gama por una insuficiente demanda a niveles industriales rentables. Así, pues, este esquemático y deportivo coche pasaba a ser producido, a niveles más modestos, por una firma de Caterham (Seven Car Co. Ltd.) que sigue denominando al modelo Super Seven.

Paralelamente, a poco de dejarse de fabricar en las factorías Lotus de Norwich este biplaza, entraba en el mercado otra empresa también de dimensiones «familiares», la Dutton Sports Ltd., radicada en Chichester, que lanzaba un modelo claramente inspirado en el Seven, por su planteamiento y su mecánica base.

En España, si el Mallorca de Hispano-Alemán es el Seven, en cuanto a que se basa en una licencia cedida por Lotus, podríamos considerar como el Sutton a la española al nuevo modelo producido por Stromberg, denominado Furia. Esta empresa, particularmente conocida por sus amortiguadores y llantas especiales, colaboró en su tiempo en la estructuración del Mallorca, y ahora viene a lanzar una especie de versión propia y personalizada del mismo tema, que no deja de basarse a la postre en el primitivo diseño de Colin Chapman.

Al igual que el Mallorca, el Furia sigue las características líneas de largas aletas netamente diferencias del cuerpo principal de la carrocería, con un largo morro, faros no integrados en la línea general, dos plazas y mecánica de origen SEAT. Del modelo ya conocido, se diferencia especialmente por una rejilla de radiador procedente del antiguo MG de Authi, con la que se intenta entroncar al modelo con los deportivos de otros tiempos de MG. Además, siempre en comparación con el Mallorca, el coche fabricado por Stromberg comporta una funcional tapa para el maletero posterior, y su capot se ancla con una correa de cuero.

Dadas las dificultades burocráticas y administrativas, este coche no puede ser comercializado normalmente por ahora en nuestro país, y así, su mercado casi obligado es el de los países de Europa Central.

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Al igual que el Mallorca también, el chasis es tubular con refuerzos de chapa, anclándose sobre él la carrocería de fibra de vidrio por medio de ocho puntos de bulonado. El motor y cambio proceden del SEAT 1430, y son totalmente de serie a excepción de la carburación, encomendada a un Weber horzontal de doble cuerpo. La suspensión delantera es también a base de elementos de 1430, pero en este caso, al parecer, se ha conseguido que la caída (cero grados) permanezca constante a lo largo del desplazamiento vertical de la rueda. Atrás se ha recurrido al eje rígido de un SEAT 131, en el que se han reforzado las bieletas de reacción oblicuas, lo que permite la supresión de la barra Panhard de posicionamiento lateral del puente.

Las llantas son lógicamente Stromberg, de aleación ligera y con un dibujo que comporta ocho gruesos radios. Este modelo de llanta, diseñado según se dice para el Furia, se denomina Milano, y su anchura de garganta es de cinco pulgadas. El aspecto general está bastante logrado, gracias a una buena terminación, al menos en lo que se refiere al prototipo que pudimos fotografiar. Sin embargo, su presentación seguramente no es la definitiva. En la actualidad, Stromberg dispone en su factoría de Batano (León) de diez chasis preparados para el montaje, y la firma podría en un futuro abordar una producción de un ejemplar diario.

Aparte de la posibilidad de adoptar los motores biárbol Seat como propulsores, el del 1430 debe proporcionar buenas prestaciones, sobre todo en lo que respecta a aceleración.

La posición de conducción, semi-tendida, resulta bastante cómoda, gracias a la comodidad de los asientos y a la disposición del pedalier. El cuadro Veglia (el destinado como equipo especial para los Seat 124) va provisionalmente situado centralmente en el tablero, lo que no facilita su visión.

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Fuente: AUTOPISTA nº 864, 6 de Septiembre de 1975.

Texto: Miguel Cuadrado.

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